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EL DESEQUILIBRIO SOCIAL
Y EL SUICIDIO.

 


Por Alejandra Victoria Portatadino.
Observadora de Derechos Humanos,
miembro del área Jurídica de la CHA.

 

Copyright @ 2008, Alejandra Victoria Portatadino

Todos los Derechos Reservados




 

Un análisis antropológico de como causas sociales motivadas externas afectan a la persona, pudiéndola llevar al intento de suicidio y la urgencia de una respuesta práctica del derecho y la medicina a esta situación. (Resumen de las conferencias brindadas en el mes de Diciembre del 2007 en las Facultades de Derecho de las Universidades de Buenos Aires y Belgrano; Cátedra de Post Grado de Bioética a cargo de la Dra. Graciela Medina. Y en la Asociación Pediátrica Argentina en Octubre del 2007)

 

Con una fuerza inusitada, surge como nunca antes, clara y manifiesta, la realidad social que les toca vivir a las personas nacidas con Síndrome de Harry Benjamin (SHB) que padecen Disforia de Género, una realidad social sustantiva con caracteres muy particulares signados por el desconocimiento, y la necesidad urgente del análisis, desde los mundos de la medicina y el derecho, para la subsiguiente dilucidación, y dar pronta respuesta a esta problemática. La cuestión que se plantea, es: ¿Cómo participan y han de participar las ciencias médicas y el derecho ante el estudio de estos problemas?

La respuesta a estos interrogantes implica enfrentar uno de los dilemas fundamentales, que es el problema social por excelencia.

La "alteridad", la aceptación del diferente, el conocimiento, la integración y comprensión con el otro surgen como una respuesta clara. El pensamiento humano está unido al fenómeno social, y la influencia del medio. Se crean pensamientos colectivos, muchas veces prejuiciosos, que, siguiendo a Ortega y Gasset, nos encontraremos con el tipo indiferenciado, cuando nos enfrentamos con el hombre masa... Nos encontramos con el hombre formado por influencia de la sociedad masificada, en su educación, en su moral, en sus pensamientos. E inmersa en ese núcleo social, se encuentra "La Universidad", donde se forman académicamente profesionales, muchos de los cuales, masificados por el entorno y la vorágine, donde recibirse es un mandamiento, más que una vocación, es continuar un orden preestablecido, en el sistema educacional, primario, secundaria, y universidad, que también obedece y conlleva un objetivo que es alcanzar un status social y una salida laboral. Los profesionales formados en esta masificación social, no se detienen a observar y analizar las variables e individualidades que tiene el ser humano, como ser único e irrepetible que le da carácter de persona. Siguiendo una coherencia con sus bases educacionales, se masifica el diagnóstico y con ello se encasilla y estandariza a la persona sin atender sus verdaderas necesidades, en todos sus aspectos, se trabaja por inercia, con reglas preestablecidas, no por convicción, ideas propias, o investigación. Esto produce la indiferencia profesional a la necesidad del desamparado, en todos los estratos sociales.

Generalmente se observa en la medicina cuando se trata personas con SHB, como sin atender ni comprender el problema se procede a medicar con psicofármacos. La persona, drogada, anulada en su sensibilidad y poder de expresión, se encasilla donde tiene que estar en el orden establecido, se elimina así, la molestia que produce el diferente. Muchas veces los ansiolíticos y tranquilizantes psicofarmacológicos, no mejoran la situación social que está viviendo la persona, todo lo contrario, la empeoran. La gravedad de esta situación hace que las personas nacidas con el Síndrome de Harry Benjamin que padecen Disforia de Género, continúen siendo catalogadas y tratadas en el siglo XXI de igual manera que a mediados del siglo pasado, manteniendo viejas nomenclaturas, y generalizando diferentes problemáticas, con protocolos y Standards anticuados. Pese a todos los avances científicos que ya están demostrando cual es la razón del problema, hay un desconocimiento mayúsculo de las disciplinas profesionales, tanto de la medicina como del derecho, y la Justicia en todo orden. El problema no reside en el desconocimiento , resulta de la falta de interés de salir del mismo.

Muchas veces se medica con psicofármacos a las personas por problemas de desestabilización conductual, cuando las mismas son producidas por los propios psicofármacos que le suministran para hacerlas desaparecer, sin prestar atención a la verdaderas causas internas y externas que vive la persona, entre ellas la marginalización social que le produce el proceso desestabilizador. El concepto de la obligación como una coacción impuesta por las normas éticas, hace que los padres no entiendan que su hijo es en realidad una hija y viceversa, primera causa social de desequilibrio, en el colegio generalmente las burlas y exclusión producen una segunda causa, que termina con el abandono del estudio, se discrimina y desafecta de los empleos a las personas, como tercera causa, sin existir posibilidad de inserción en otro empleo. Esta sumatoria de causas sociales se van potenciando entre si dando origen a ese desequilibrio conductual, que es lógico que se produzca, ya que es una reacción sana a una acción social enferma.

Los interrogantes en la persona comienzan a surgir de una manera compulsiva, ¿Qué va a hacer de su vida?, ¿Cúal es el tratamiento ideal para adecuar su cuerpo a su sentir? ¿Existe ese tratamiento hormonal?, ¿Cómo quedarán las cirugías?. Más que suministrar psicofármacos se necesita guiar a la persona y ayudarla a poner en orden su vida evacuando todos los interrogantes y ayudándola a reintegrarse en la sociedad, en los estratos de la familia, del empleo y el aula: el ser humano es en su naturaleza, social. La falta de experiencia hace que se utilice hoy en día como práctica y primera medida la medicación con psicofármacos a la persona que sufre Disforia de Género, con eso se la somete a que bajo los efectos de las drogas pierda su voluntad individual y su capacidad de pensar libremente porque se le anula parte de su libertad sensorial y se agrava el cuadro ya que el problema de fondo continua sin resolver.

Se crea el dilema entre la conciencia colectiva y la conciencia individual.

La razón humana aplicada al pensamiento subjetivo concede al hombre la capacidad de sobrepasar la experiencia y enfocar el análisis profundo del conocimiento.

Le permite ver cual es el verdadero problema al profesional. Le permitirá enfocar la observación y el análisis objetivo en pos de una solución verdadera y práctica sobre una persona, que pierde empleo, su familia lo excluye, no sabe qué le sucede ni por qué le sucede lo que siente, y no sabe cual es la solución, ¿esa persona hasta que punto no quiere vivir más en ese sistema social que le ha arrebatado su individualidad y su derecho?. El suicidio surge como un claro problema social, y el profesional debe estar atento a la causa verdadera que conlleva al intento que muchas veces termina en concreción...


D
urkehim escribió que la realidad moral, como toda especie de realidad, puede ser estudiada desde dos puntos de vista diferentes: se puede procurar conocerla y comprenderla, o bién, juzgarla. Con las personas con Disforia de Género sucede lo mismo, se puede optar por conocerlas y comprenderlas, o por juzgarlas, o lo peor, medicarlas. Todo conlleva a aumentar el malestar de la persona y el desequilibrio emocional, lo que acentúa que no se comprenda el mismo origen del problema y que se agudicen las causas que llevan al malestar de la persona, acentuando el cuadro de disforia, se crea una rueda que gira vertiginosamente hacia la destrucción psíquica de la persona.

Los análisis y estudios de campo realizados con personas con Disforia de Género que han sido medicadas, cuando tomaron conciencia que les sucedía y comenzaron a luchar por sus derechos dándole un sentido a su vida, han suspendido la medicación. Cuando esas personas fueron aceptadas en sus puestos de trabajo la angustia disminuyó notablemente, así como cuando han encontrado la contención y comprensión familiar. Emilie Durkheim en su teoría del suicidio escribió que los suicidios son fenómenos individuales que responden a Fenómenos Sociales, el conflicto que genera la incomprensión del medio social exterior y la exclusión que hace de la persona, la deja al margen social, la convierte en un paria, esta situación genera sentimientos encontrados de profundas depresiones hasta estados agresivos, ante ésto se la medica, con ello se la aparta más y se la termina de excluir de todo el sistema, ya que su condición pasa a ser un cuadro psiquiátrico. Las conductas son motivadas por factores internos y externos íntimamente relacionados, que si no son bién evaluados, producen el deterioro personal y social de un ser humano.

Si una persona se desestabiliza por perder su empleo, por causa de su disforia y no encuentra por la misma causa otro trabajo, la solución no es medicarla, es ayudarla a que luche en los medios legales que corresponda para hacer valer sus derechos como persona, y el campo donde se llevará a cabo este reclamo, es la Justicia, la situación no sólo se arregla con una indemnización, se tiene que trabajar en la prevención con condenas tan duras que hagan recapacitar al mundo empresarial sobre las consecuencias económicas que trae aparejadas discriminar en los paises donde se encuentre desarrollando actividades, hay que lograr que los paises cuenten con leyes antidiscriminatorias firmes. La experiencia nos demuestra que aquellas naciones que tienen políticas y leyes antidiscriminatorias más rígidas son las que más han progresado. Igualmente con las intervenciones de adecuación sexual, la persona no sólo siente malestar por su situación, también incertidumbre en cómo va a reparar esa situación, el proceso es que, una vez que la persona ha sido diagnosticada (tiene un diagnóstico profesional de un psicólogo y psiquiatra) comienza su tratamiento Hormonal, ¿Dónde?. No todos los Hospitales cuentan con protocolos y sistemas de atención con especialistas multidisciplinarios. Luego continua el trámite Judicial, con un costo, y un tiempo en la justicia, que como mínimo son dos años, con la incertidumbre de que el juez no entienda ni comprenda la situación, pues estudió derecho, no medicina, ni psicología, y por ese desconocimiento se prolonguen los tiempos procesales con el riesgo que al no comprender la real situación, no de a lugar el reclamo. Suponiendo que de a lugar, las preguntas continúan, ¿Dónde concreto la intervención quirúrgica? ¿En qué hospital?, ¿Cuanto tiempo tardarán en otorgar turno?. El proceso total desde el inicio puede llevar de 4 a 5 años de una persona que se encuentra sin empleo, sin lugar donde vivir, o subempleado, el problema del suicidio es provocado por el sistema social, ¿Es realmente justo?, ¿No tendría que ser el mundo profesional más sensible y expeditivo a esta problemática social?.

Un expediente que llega a un Hospital Público pasa de mano en mano como un interrogante que nadie se siente en condiciones de aclarar, el desconocimiento del tema existe, y permite que se produzca un mal mayor, al que ya existe. La medicina y el derecho ¿no tienen que trabajar para prevenir, impedir el daño, o que se produzca de la menor intensidad posible?. El alargamiento de los tiempos y los plazos, están produciendo un daño a la persona…. ¿se planteó el interrogante en el mundo académico de la intensidad o gravedad de ese daño?

La justicia y la medicina no tienen que ser ajenas a la Realidad Social de las personas nacidas con SHB, hoy en día son un grupo humano en condición de vulnerabilidad, que ostenta una penosa
 tasa de suicidios según los datos estadísticos de:  NEW HAMPSHIRE UNIVERSITY que marca un índice del 50%, mientras que THE UNIVERSITY OF SOUTHERN CALIFORNIA LESBIAN GAY BISEXUAL TRANSGENDER (LGBT) RESOURCE CENTER (2003) ese índice va del 50% al 90%, pero profundiza en su investigación tomando la situación de calle, abandono y prostitución de la persona, coincidente con la situación en la República Argentina, La UNIVERSIDAD DE LIEGE, (Bélgica), publicó un estudio del departamento de Psicología, hecho en personas con SHB con diagnósticos confirmados de Disforia de Género operadas CAS (Cirugías de Adecuación Sexual): sólo el uno por ciento manifestó disconformidad y sólo el uno por ciento intentó el suicidio.

Se manifiesta como una realidad innegable y un hecho concreto avalado por la experiencia de las ciencias Médicas conjuntamente con las Psicológicas y Sociales que hoy en día hay suficientes evidencias de que las cirugías de adecuación sexual una vez diagnosticada la Disforia de Género son beneficiosas para la salud de la persona. Es otra realidad concreta la perfecta integración al entorno social, de la persona cuyo proceso completo de adecuación sexual se ha llevado a cabo, que le permite vivir libremente, pues, su ser y sentir, son concordantes con su cuerpo e identificación registral, ya que, todos estos elementos en su conjunto, responden y hacen a su identidad.

 

A mi amiga y hermana Verónica que me impulsa día a día, a Graciela mi incentivo académico; a César y Marcelo que me brindan un lugar en sus vidas; a Pedro, Pablo, Carolina, Charlotte y Alejandro, que me honran con su amistad. Mis recuerdos de Ignacio.

 

Alejandra Victoria Portatadino

Enero del año 2008

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 Charlotte Goiar.  Copyright @ 2008  http://shb-info.org Todos los Derechos Reservados.