The Original Harry Benjamin Syndrome Site

Intro
Síndrome
Perspectiva
Retrospectiva
Realidad SHB
Harry Benjamin
Iván Mañero
Charlotte Goiar
Alejandra Victoria
Sonia Hargain
Estudios MD
Legislación
Artículos SHB
Noticias SHB
SOC-HBS
SHB Act Up
Volunteers
Galardones
Menores
Recursos
Enlaces SHB
Deutsch Version
Version Française
Versão em Português
Versione Italiana
Greek Version
Russian Version
Chinese Version
Arabic Version
Forums Yahoo
FORO Web SHB

 
 

TRASTORNOS EN LA CONDUCTA Y OTROS DAÑOS QUE PRODUCE LA AUTOMEDICACIÓN Y LA FALTA DE CONTROL EN LA APLICACIÓN DE HORMONAS SEXUALES.



por Alejandra Victoria Portatadino

Copyright @ 2007, Alejandra Victoria Portatadino.

Todos los Derechos Reservados.




Alejandra Victoria Portatadino.
Estudiante de Antropología.
Activista SHB miembro del área jurídica de
la CHA, una ONG Argentina GLBTTI-SHB.
 
 

El profundo interés por cuidar la salud de las personas que han sufrido y sufren Disforia de Género, producida por el Síndrome de Harry Benjamin, me ha llevado a elaborar este resumen que está dedicado tanto a profesionales de la salud como a diferentes personas para que puedan tomar conciencia que el Síndrome de Harry Benjamin necesita un cuidadoso seguimiento pre-quirúrgico, y, no es una cuestión de deseo como muchos lo quieren plantear ,o hacer parecer, todo lo contrario es un tema mucho más complejo y relacionado íntimamente con diferentes factores entre ellos el Biológico.

Muchas horas de estudio en bibliotecas, de investigación y de trabajo de campo han sido invertidas en este trabajo con el objeto de crear una conciencia que la terapia hormonal sin un debido control profesional puede convertirse en un factor desencadenante que produzca un daño a la salud de la persona, y que puede alterar de manera significativa su conducta y sus estados anímicos.

Es por este motivo que quiero agradecer especialmente a todos aquellos profesionales que investigan, estudian y trabajan para mejorar la calidad de vida de las personas que nacemos con el Síndrome de Harry Benjamin, y también a aquellos que me han ayudado a estar hoy en día de pie y trabajando por los derechos humanos. A todos ustedes mi gratitud eterna.



 



INTRODUCCIÓN



Desde la Antropología estudiamos al ser humano como un ser multifactorial, eso quiere decir que su desarrollo y su conducta están regulados por distintos factores interrelacionados íntimamente entre ellos, y, partiendo desde el objeto del estudio de la Antropología que postula que:

"El objeto de estudio antropológico no es una realidad estática, inmutable o repetible, está conformada por hechos únicos, por situaciones concretas que responden a múltiples factores y donde los protagonistas son un grupo de seres humanos que actúan, sienten y piensan en tanto pertenecen y participan de su propia cultura y grupo social. Poseen por lo tanto un bagaje de códigos, Biológicos, Psíquicos, Culturales y Sociales, que reflejan valores, que se expresan en normas y que se manifiestan en variedad de comportamientos".


Podemos observar que dichos factores se dividen en dos tipos:

Factores internos: Biológicos; Psíquicos.

Factores externos: Culturales; Sociales; Climáticos.


Y observaremos como la aplicación de hormonas mal administradas pueden influir negativamente en la conducta de la persona alterando los factores: Biológico, psíquico, cultural y social, si la misma no se efectúa con un adecuado control médico endocrinológico de acuerdo a su metabolismo en el tipo de hormonas y la cantidad suministrada, y que ese control debe estar acompañado por seguimiento psicológico. Por este motivo es necesario que el psicólogo trabaje junto con el médico endocrinólogo tratante para ir evaluando la evolución tanto metabólica como conductal de la persona. Los cambios de conducta debido a una mal administración hormonal pueden llegar a ser tan severos que pueden producir un daño irreparable, como: altas depresiones, alta agresividad, alta euforia, incluso pueden llegar a producir situaciones de auto agresión llegando a intentos de suicidio, y/o, conductas agresivas y violentas hacia otras personas.

La persona que sufre estos cambios muchas veces no es consciente que le sucede, y esta inconsciencia agrava el cuadro de la alteración de la conducta.

El cuadro de Disforia de Género (Desacuerdo entre genitalidad y Género), producido por el Síndrome de Harry Benjamin, se agrava con estas alteraciones de la conducta por eso es necesario que los profesionales intervinientes estén especializados en el tratamiento del Síndrome de Harry Benjamin y la consecuente Disforia de Género que produce y que el psicólogo interactúe con el médico endocrinólogo tratante de manera particular, para que el tratamiento hormonal se realice de manera que cuide la salud físico-psíquica de la persona.




 
 



TRATAMIENTO HORMONAL
(Terapia de Reemplazo Hormonal)





Nota:

(FaM) Se entiende como femenino a Masculino.

(MaF) Se entiende como masculino a Femenino.

 

El tratamiento hormonal producirá importantes cambios antropométricos, como modificación cuantitativa de los compartimentos graso y muscular, de la distribución de la grasa corporal, del índice cintura-cadera, del grosor de los pliegues cutáneos, así como del peso corporal y de la presión arterial. Estos parámetros deben ser determinados antes del inicio del tratamiento y hacer el seguimiento en los sucesivos controles.

Además, el tratamiento cruzado con esteroides sexuales producirá en teoría una inversión del patrón de riesgo cardiovascular, no sólo por la modificación de parámetros antropométricos sino también bioquímicos. El tratamiento con andrógenos en la adecuación sexual FaM podría incrementar la resistencia a la insulina, modificar el patrón lipídico o producir alteración de las enzimas hepáticas. Si esto último ocurre podría ser necesaria la realización de ecografía hepática y serología para virus de hepatitis. Hemograma y pruebas de coagulación son parámetros que precisan de estrecha vigilancia sobre todo en el tratamiento con estrógenos y antiandrógenos en la adecuación sexual MaF. Si en cualquier momento se sospecha trombosis venosa profunda o trombo embolismo pulmonar habría que realizar una ecografía, una flebografía o una gamma grafía pulmonar.

Un perfil basal de los distintos ejes hormonales va a ser necesario tanto al inicio del tratamiento para descartar alteraciones endocrinológicas como para el seguimiento antes y después de la cirugía. Es necesario vigilar la modificación de los valores sanguíneos de las hormonas masculinas y femeninas debidos al tratamiento, así como el seguimiento de los valores de prolactina que incrementa frecuentemente sus valores normales hasta cuatro veces (rara vez pasa de 100 ng/ml), y no sólo por el tratamiento estrogénico sino también por los andrógenos. El tratamiento con esteroides sexuales produce frenación del estímulo hipofísario (FSH y LH) sobre las gónadas, y una cierta atrofia de las mismas, acompañada a veces de dolor.

Una vez desarrolladas las glándulas mamarias en tratamientos para adecuar el físico de masculino a femenino (MaF) precisan de vigilancia periódica mediante mamografía o ecografía como cualquier mujer genética, como medida preventiva del cáncer de mama. Aunque el tratamiento estrogénico de por vida podría prevenir cualquier alteración de la próstata, algún caso de cáncer de próstata ha sido publicado, por lo que estos pacientes precisan de controles ecográficos y bioquímicos periódicos para prevenir esta enfermedad, y sobre todo a partir de determinada edad. En los pacientes con SHB  no suele haber ninguna alteración fenotípica o genotípica, pero podría considerarse la necesidad de realizar un cariotipo, ya que a veces puede co-existir la condición con genitales ambiguos u otros estados intersexuales.

El Control Ginecológico periódico también resulta ser muy necesario en ambos casos, ya que no sólo se pueden producir alteraciones en el útero en el hombre (FaM) no operado, también en la mujer (MaF) operada, pueden formarse colonias de hongos, bacterias o producirse ulceraciones en la neovagina.

 

Debemos asegurarnos que el paciente comprende toda la información que le damos. Podría ser el momento para la firma del «Consentimiento Informado».


 
Pruebas de valoración endocrinológica
.


Anamnesis.

Antecedentes personales y familiares.

Hábitos higiénico-dietéticos y tóxicos.

Datos antropométricos y presión arterial.

Perfil hidrocarbonado y lipídico.

Pruebas de función renal y hepática.

Pruebas de coagulación.

Perfil hormonal.

Técnicas de imagen.

Cariotipo.




Pero además, el tratamiento hormonal presenta algunas contraindicaciones.

Aparte de las enfermedades mentales, determinadas situaciones y cuadros orgánicos contraindican el tratamiento con esteroides sexuales, ya que supondrían mayor riesgo que beneficio. Estas contraindicaciones podrían ser absolutas o relativas.

 


Contraindicaciones del tratamiento estrogénico.


    Absolutas                               Relativas

   Enfermedad tromboembólica     Hipertensión arterial grave
Obesidad mórbida                  Diabetes Mcllitus
      Cardiopatía isquémica    Antc. familiares Cáncer de mama
Enfermedad cerebrovascular      Hiperprolactinemia
Hepatopatía crónica                   Tabaquismo   
Hipertrigliceridemia               Cefalea refractaria




   Contraindicaciones del tratamiento androgénico.


          Absolutas                      Relativas

Insuficiencia hepática               Epilepsia
Hepatitis aguda o crónica        Hemicrania
        Síndrome  Nefrótico         Insuficiencia renal
        Descompensación cardíaca    Insuficiencia cardíaca


Pocos estudios sistemáticos sobre efectos adversos del tratamiento hormonal han sido publicados. Meyer etal.

Encuentran en 90 personas nacidas con Síndrome de Harry Benjamin sólo alteraciones de las enzimas hepáticas y moderadas elevaciones en suero de colesterol y triglicéridos. En estudios de casos se describen embolismo pulmonar, trombosis cerebral, infarto de miocardio, metaplasia de próstata y cáncer de mama en pacientes tratadas con estrógenos, e infarto de miocardio en pacientes tratados con andrógenos.


En un estudio efectuado en 1989 por Asscheman et al se señala en una población de 303 personas con Síndrome de Harry Benjamin H-a-M los siguientes: hiperprolactinemia (46 casos), cambios de humor depresivo (25), elevación de enzimas hepáticas (22), incremento de eventos tromboembólicos (19), hipertensión arterial (14) y otros. Y en 122 personas con Síndrome de Harry Benjamin M-a-H: incremento de peso (21 casos), acné (15), elevación de enzimas hepáticos (7), hipertensión arterial (3) y otros. La ausencia de prestación sanitaria en el sistema público de estos trastornos promueve la automedicación. Con esta práctica los riesgos se incrementan, como lo señala un reciente estudio donde se apuntan los efectos adversos en 31 pacientes H-a-M y 26 pacientes M-a-H seguidos durante 5 años.
 


Efectos adversos del tratamiento hormonal  en pacientes con  Síndrome de Harry Benjamin,  de femenino a masculino.

Retención hidrosulina.
Hipertensión arterial.
Poliglobulina.
Alteraciones perfil lipídico.
Alteración función hepática.
Calvicie y acné.
Aumento de la agresividad.
Aumento de la líbido.





Efectos  adversos  del  tratamiento  hormonal  en  pacientes  con  Síndrome  de  Harry  Benjamin,   de  masculino  a  femenino.
 
 
 
   Mayores                            Menores

 
             Flebitis.                 Náuseas, vómitos.
Tromboembolia.                  Astenia.     
Cáncer de mama.         Irritabilidad.
Insuficiencia hepática.     Cefaleas, vértigos.
Hipertensión arterial.      Retención hídrica.
          Depresión.             Aumento de peso.







DIMORFISMO SEXUAL DEL CEREBRO Y CONDUCTA SEXUAL.

Los patrones de conducta dependen de diversas áreas cerebrales. El género de cada individuo es la suma de varias diferencias somáticas que se integran y se interpretan en el sistema nervioso central. Muchas diferencias estructurales en el cerebro, incluyendo aquellas que distinguen cerebros típicamente masculinos y femeninos, pueden determinarse por la influencia de los niveles de hormonas sexuales prenatales. Algunas de esas diferencias pueden jugar un papel importante en las diferencias cognitivas entre hombres y mujeres, y el género sexual.

El desarrollo y dimorfismo cerebral puede estar influenciados por factores genéticos y por los niveles de hormonas sexuales durante las primeras etapas del desarrollo. Posiblemente, una determinada constitución genética y/o los niveles inusuales de hormonas sexuales pueden alterar el desarrollo de ciertas áreas cerebrales y, por ello, de ciertas características conductales, como puede ser el Síndrome de Harry Benjamin.


 

LA REGULACIÓN CONDUCTAL DE LA HOMEOSTASIS.

Dos estrategias básicas para el control de la homeostasis han desarrollado los vertebrados superiores en el curso de la filogenia. Una se basa en mecanismos reflejos de corrección de variables fisiológicas críticas. Otra en ajustes adaptativos al ambiente externo, particularmente aquellos que constituyen la conducta.

El hipotálamo participa en ambos tipos de procesos. El carácter integrativo de su función y su condición de punto de convergencia entre procesos humorales y nerviosos hace difícil discutir por separado ambos aspectos. Así como es impropio considerar al hipotálamo una estructura independiente (basta recordar sus estrechas relaciones con el sistema Límbico, en el que algu-
nos autores lo hacen parte), también es incorrecto asociarlo en forma exclusiva a los sistemas endocrino y autonómico, puesto que juega papeles igualmente importantes en funciones sensoriales y motrices y aun en procesos de aprendizaje, memoria y expresión emocional. Al centrar nuestra atención en algunas funciones conductales lo que deseamos destacar es que se trata
de aspectos parciales e indisociables de la regulación adaptativa de variables fisiológicas. Y ver que cambios químicos producidos por le ingreso de hormonas de manera externa sin control, alteran la conducta de la persona.


 

CONDUCTAS MOTIVADAS. ORGANIZACIÓN DE LA EXPRESIÓN EMOCIONAL.

Una conducta es "motivada" cuando exhibe al menos dos caracteres: una determinada direccionalidad ("finalidad aparente","goal") y una activación hasta cierto punto independiente de la estimulación ambiental. Típicamente, las conductas motivadas primariamente están dirigidas a saciar "impulsos". La investigación del hipotálamo ha revelado que muchas respuestas consumatorias, y aun estados apetitivos, dependen de su actividad. El hipotálamo es un componente importante de varios "sistemas motivacionales".

Estudios de Hess llamaron la atención hacia el hecho de que muchas conductas motivadas propias de la especie pueden ser descritas como emocionales. Particular mención cabe a la "reacción afectiva de defensa" y todas las formas derivadas de ataque y rabia generadas por la estimulación en diferentes zonas del hipotálamo lateral (región perifornical). El papel del hipotálamo en los despliegues emotivos está bien documentado.

Las evidencias basadas en otras conductas motivadas (por ejemplo, sexuales, permiten sostener básicamente la hipótesis hipotálamo céntrica de la motivación, reconociendo que la plasticidad de los sistemas motivacionales y la multimodalidad de sus lesiones, junto a la interacción con estímulos claves del ambiente, deben hacer abandonar la idea de "centros" o circuitos rígidos.

La adenohipófisis está controlada por neuronas endocrinas del hipotálamo por medio de factores químicos de naturaleza peptídica que son entregados desde sus terminales axónicos a la sangre de la red primaria del sistema por-tahipofisario. A través de esta vía llegan a la adenohipófisis, donde estimulan o inhiben la secreción de sus diversas células. Hasta la fecha se admite la existencia de 10 diferentes Factores Hipofisotrópicos, de los que se conoce la estructura sólo de tres o cuatro: Factor Liberador de Tirotropina (T-RF); Factor Liberador de Hormona Luteinizante (LH-RF) y Folículo estimulante (FSH-RF), que muy probablemente corresponden a una sola sustancia; Factor Inhibidor de la Hormona de Crecimiento o Somatostatina, e Inhibidor de la Hormona Melanof otro estimulante (MSH-IF).

Las neuronas productoras de estas sustancias reguladoras se agrupan en núcleos que rigen preferentemente la secreción de una determinada hormona hipofisaria como se demuestra por técnicas de estimulación o lesión. Esto ha permitido trazar verdaderos mapas del hipotálamo que delimitan zonas controladoras de las secreciones tiroideas, córtico-suprarrenal, gonadal y soma-totrópica. Las neuronas de estos núcleos no sólo controlan la secreción adeno-hipofisaria, sino que además comandan complejas reacciones homeostáticas con componentes metabólicos circulatorios y conductuales. Algunos de estos Factores Hipotalámicos se encuentran, además del hipotálamo, en extensas zonas del sistema nervioso central o en órganos distantes, donde modifican funciones nerviosas o glandulares. Tal sucede con la Somatostatina, presente también en el estómago, duodeno y páncreas endocrino, donde modifica funciones exocrinas y endocrinas. Estos hechos restan la especificidad de origen y función que se exige a una hormona y justifican que se les designe como Factores Reguladores.

La síntesis de TRF, LH-RF y Somatostina ha permitido estudiar su mecanismo de acción a nivel celular, demostrándose que actúan sobre receptores situados en la membrana de las células hipofisarias. TRF y LH-RF activan la adenilciclasa y la formación de AMP cíclico, que estimula la síntesis de una proteína-kinasa, responsable de la formación y liberación de la hormona hipofisaria correspondiente. La Somatostatina también actúa en receptores de membrana, pero provoca un efecto opuesto sobre la adenilciclasa y el AMP cíclico.

Consideraremos brevemente sólo algunos hechos relevantes respecto a los tres factores de estructura conocida.



FACTOR LIBERADOR DE TIROTROPINA (TRF)

Fué el primero en purificarse y sintetizarse. Su acción se ejerce sobre las células tirotropas y lactotropas de la adenohipófisis, estimulando la liberación de Tirotropina (TSH) y de Prolactína (PRL). Su gran actividad sobre la secreción de PRL ha hecho pensar que fuese el Factor Liberador de esa hormona; pero hay pruebas de la existencia en extractos hipotalámicos crudos de un factor aún más activo, que sería el verdadero Liberador. Es posible que el TRF sea responsable de mantener niveles básales de Prolactina.

La acción del TRF se realiza sobre receptores existentes en la membrana de las células tirotropas y lactotropas. El número de estos receptores aumenta por efecto de los estrógenos y disminuye por acción de las hormonas tiroideas. El efecto del TRF es proporcional al número de receptores existentes en sus células efectoras; por esto la secreción de Prolactina y de TSH aumenta por el tratamiento previo con estrógenos y disminuye por el tratamiento previo con L-Tiroxina. Este efecto de la Tiroxina y Estradiol sobre receptores al TRF tiene cierta especificidad, en el sentido de que la tiroxina modifica más la secreción de TSH, y el estradiol, más la secreción de Prolactina.

La extensa distribución del TRF en áreas extrahipotalámicas del cerebro ha sugerido su posible acción como neurotransmisor capaz de modificar funciones nerviosas aún no bien precisadas. En animales de experimentación antagoniza el efecto de algunos depresivos como los barbitúricos, alcohol etílico y clorpromazina, y en humanos ha mostrado capacidad de atenuar síntomas depresivos (Kastin).

En condiciones fisiológicas el TRF representa uno de los elementos de la respuesta adaptativa al frío, siendo importante recalcar que el área tiro-tropa del hipotálamo se encuentra en la inmediata vecindad del centro de regulación térmica. Es así como el enfriamiento central o periférico desencadena la activación del sistema Nor-adrenérgico que estimula la descarga de TRF y la consiguiente activación de la hipófisis y tiroides (Reichlin), junto con las reacciones vasculares (vasoconstricción cutánea), musculares (aumento del tono, escalofríos) y metabólicas, propias de esa respuesta adaptativa.




CONTROL DE LA SECRECIÓN DE PROLACTINA (PRL)

Ya vimos la potente acción estimuladora del TRF sobre la secreción de PRL, especialmente después de la sensibilización de los lactotropos por acción de los estrógenos. Sin embargo, se postula la acción de un factor liberador específico aún no identificado. En todo caso, hay consenso de que el control hipotalámico de la secreción de PRL es principalmente de tipo inhibidor, como lo demuestra el hecho de que la hipófisis separada del hipotálamo aumenta en forma extraordinaria su secreción de PRL.

La naturaleza del Factor inhibidor se desconoce, pero hay fuertes evidencias de su identidad con la Dopamina (DA), para la cual existen receptores en la membrana de las células lactotropas. La sensibilidad de estos receptores a la DA y antagonistas aparentemente disminuye por acción de los estrógenos, tanto in vitro como in vivo, en especial frente a niveles bajos de DA.

La secreción de PRL ocurre a lo largo del día en forma episódica, con descargas espontáneas o provocadas por situaciones de stress y especialmente por estímulos del área del pezón (Amamantamiento).




FACTOR LIBERADOR DE GONADOTROPINAS (LH-FSH-RF-LHRH o Gn-RH)

Su estructura corresponde a un decapéptido cuya existencia en las zonas hipotalámicas que controlan la secreción de gonadotropinas ha podido demostrarse por medio de técnicas inmuno químicas y tests biológicos. Su concentración mayor ocurre en la eminencia media; pero se encuentra también en el hipotálamo medio ventral hasta los núcleos supraquiasmáticos, donde están los cuerpos de las neuronas productoras del liberador. Este es conducido por transporte axonal hasta las terminaciones en contacto con los capilares de la red primaria porta-hipofisaria.

El estímulo eléctrico de las zonas hipotalámicas que contienen LH-RF provoca su secreción, con el consiguiente efecto sobre LH y FSH, dependiendo la proporción relativa de uno y otro del área estimulada. Si es el área preóptica, se produce en la rata sólo secreción de LH; la estimulación de zonas dorsales del hipotálamo anterior produce sólo secreción de FSII (Ba-rraclough).

Estos resultados experimentales suscitan la duda sobre la existencia de liberadores diferentes para LH y FSH.

El reconocimiento de la existencia de factores condicionantes de la secreción de una u otra gonadotropina da la posibilidad de explicar que con un factor liberador común pueda presentarse una disociación del efecto gonadotrópico.

Entre estos factores recordaremos la influencia del tiempo de acción del Factor Liberador y del efecto de la repetición de dosis sucesivas.

La respuesta a una inyección única del LH-RF es la descarga casi inmediata de LH con escasa cantidad de FSH; pero si esa misma dosis del liberador se inyecta como una infusión que dure 30-60 minutos, se incrementa considerablemente la respuesta de FSH. La administración del LH-RF en forma de inyecciones sucesivas, separadas por intervalos de alrededor de 60 minutos, produce una mayor respuesta, como si los receptores aumentaran o se hicieran más sensibles al liberador.

El factor condicionante más importante de la respuesta hipofisaria al LH-RF está representado por la acción de los esteroides gonadales. Se ha estudiado especialmente el efecto del Estradiol, que aumenta en forma considerable la secreción de LH y FSH en respuesta al LH-RF. Esto explica la mayor eficacia del liberador cuando se inyecta en la rata en el período del proestro o en la mujer en el período periovulatorio, épocas caracterizadas por altas tasas estrogénicas.

Los estrógenos y progesterona también modifican la secreción del LH-RF, aumentándola por acción sobre el área supraquiasmática.

Los esteroides ováricos son, asimismo, capaces de inhibir la secreción de gonadotropinas actuando en la adenohipófisis y en la zona del núcleo arcuato del hipotálamo. El efecto facilitador o inhibidor depende de las dosis y del tiempo de acción de los esteroides. Al respecto podemos recordar que un animal castrado exhibe clásicamente altos niveles sanguíneos de Gonadotropinas, consecutivas a la mayor producción de LH-RF por falta del freno representado por las hormonas gonadales.

Otro factor de importancia en la regulación gonadotrópica es la posible existencia de inhibidores de la secreción de LH y de FSH.

Respecto al último, hay numerosas evidencias de que tanto el testículo como el ovario producen una sustancia no esteroidal que ha sido designada con los nombres de Inhibiría o Folículostatina ovárica, que inhibe la secreción de FSH con muy poca acción sobre la de LH. Su origen serían las células granulosas del folículo ovárico y las células de Sértoli del testículo.

También hay evidencias de la existencia de inhibidores de la secreción y acciones periféricas del LH en tejido hipotalámico; pero su naturaleza y significado fisiológico se desconocen.

El conocimiento de la estructura del LH-RF ha permitido sintetizar análogos con propiedades diferentes a las del producto natural, algunas de gran actividad biológica y otras dotadas de la capacidad de inhibir al péptido natural, probablemente por competencia a nivel de receptores.

Un aspecto nuevo que debe considerarse es el de la actividad extra-hipofisaria del LH-RF, que influye en la conducta sexual de la rata, estimulando la actitud de lordosis en la hembra, que facilita el coito. Este efecto se presenta aun en ausencia de hipófisis en ratas castradas, preparadas con dosis de estrógenos que por sí mismas carecen de efectos sobre la conducta sexual.



 

NEUROTRANSMISORES. LA DOPAMINA. SU PARTICIPACIÓN EN LA RELACIÓN HIPOTÁLAMO-HIPÓFISIS.

En todos los estudios realizados acerca de los mecanismos que regulan las funciones endocrinas mediadas por el sistema hipotálamo-hipófisis, se ha comprobado que es indispensable la participación de neurotransmisores, esencialmente monoaminérgicos, Por consiguiente, en los mecanismos de "feed-back" que regulan las secreciones hipofisarias participan circuitos neuronaÍes cuyos neurotransmisores son fundamentales en la liberación de los péptidos hipotalámicos que actúan sobre la hipófisis ("releasing factors").

Los principales neurotransmisores son la noradrenalina (NA), la dopamina (DA), la 5-hidroxitriptamina o serotonina (5-HT) y la acetil-colina (AC). Otros posibles neurotransmisores o neuromoduladores como el ácido gama-aminobutírico (GABA), glutamato, prostaglandinas, histamina, algunos péptidos pueden tener participación en estos mecanismos, pero su papel no está esclarecido aún.

Daremos mayor información de la Dopamina, que es la más estudiada en las funciones que nos ocupan.



 

FIGURA 1

Etapas de la biosíntesis de dopamina en el SNC. (1) Tirosina hidroxilasa. (2) Dopa-des-carboxilasa.

 

 

 

 

DOPAMINA

La DA en el sistema nervioso central se forma a partir de tirosina, que por acción de la tirosina-hidroxilasa es convertida a Dopa y ésta a su vez por descarboxilación catalizada por la dopa-descarboxilasa da lugar a la DA (Figura 1-1). En las neuronas dopaminérgicas la biosíntesis termina aquí y la DA se almacena en vesículas sinápticas, de las que es liberada por los estímulos mediante un proceso de exocitosis, en que la vesícula se fusiona a la membrana de la terminación y se abre eliminando su contenido al espacio sináptico. En este espacio, la DA se une a los receptores, como se analiza más adelante, y luego una parte importante es captada por la terminación presináptica, donde puede ser reutilizada o metabolizada por desaminación oxidativa, por la monoaminooxidasa (MAO). Otra parte de la DA del espacio sináptico difunde hacia las zonas circundantes y puede ser captada por el proceso llamado captación II, o es metabolizada por la catecol-O-metiltransíerasa (COMT). Los productos de estas etapas metabólicas aparecen en la primera figura.

 


Receptores dopaminérgicos

Los receptores de DA son de dos tipos: postsinápticos y presinápticos. Los más conocidos de ellos, receptores postsinápticos, están ubicados en la membrana de la neurona postsináptica y son activados por la DA. Más recientemente se ha obtenido bastante evidencia acerca de la existencia de receptores presinápticos, que han sido denominados también autorreceptores. Cuando la DA alcanza una cierta concentración crítica en el espacio sináptico, estos receptores presinápticos son activados, lo que produce el cese de la liberación de DA. Por consiguiente, estos receptores regulan la cantidad de neurotransmisor que es liberada en los terminales presinápticos y también tienen alguna función en la regulación de la biosíntesis del neurotransmisor en la neurona presináptica. Es interesante señalar que la afinidad de diversos fármacos por estos receptores presinápticos no es igual que por los receptores postsinápticos, lo que tiene importancia en los efectos que esos fármacos producen.


 

 

FIGURA 2

Vías metabólicas de la dopamina. DOPAC
= ác. dihidroxifenilacético; HVA = ác. homovainíllico.


 




Sistemas dopaminérgicos en el Sistema Nervioso Central.

Se han identificado varios sistemas dopaminérgicos en el cerebro. Estos son:


I) Nigroestriatal, compuesto por neuronas cuyos pericaria están en la zona compacta de la sustancia nigra y la mayor parte de sus terminaciones en el cuerpo estriado. Las funciones de este sistema son esencialmente motoras.


Las que más nos ocupan son los siguientes:

II) Mesolímbico e Mesocortical. Los pericaria de estos dos sistemas están en la región mesoencefálica y las terminaciones en algunas zonas del sistema límbico y de la corteza frontal. Estos dos sistemas desempeñan un importante papel en los mecanismos emocionales y de la vida afectiva.

III) Túbero-infundibular, constituido por neuronas muy cortas, cuyos pericaria están ubicados en el núcleo arcuato del hipotálamo, en la vecindad del tercer ventrículo. Las terminaciones de los axones se encuentran especialmente en la capa externa de la eminencia media y algunas en la pared de los vasos del sistema porta hipotálamo-hipofisario. Es éste el sistema dopaminérgico que mayor importancia tiene en las funciones endocrinas.

Debe señalarse, sin embargo, que una proporción relativamente alta de terminaciones dopaminérgicas en la eminencia media corresponden a neuronas cuyos pericaria están en las zonas A8, A9 y A10 de Dahlström y Fuxe, vecinas a la sustancia nigra. La presencia en la eminencia media de terminaciones dopaminérgicas de dos diferentes sistemas apoya la hipótesis, sostenida por algunos investigadores, de una posible dualidad en las acciones dopaminérgicas a ese nivel, excitatorias e inhibitorias.


 
 


PARTICIPACIÓN DOPAMINÉRGICA EN LAS SECRECIONES HIPOFISARIAS (Prolactina y Gonadotrofinas)


a) Prolactina. Su secreción presenta cambios en diversas condiciones que no corresponde analizar aquí. Conviene recordar que la prolactinemia se eleva durante el embarazo, especialmente en las últimas semanas, pero los estrógenos fetoplacentarios inhiben su acción sobre la secreción mamaria. Después del parto la succión del pezón estimula la liberación de prolactina y contribuye a la mantención de la lactancia, al menos en los primeros dos meses del postparto. El aumento se produce también por el suministro externo estrogenico el cual debe ser muy controlado.

La secreción de prolactina está bajo control inhibitorio de una neuro-secreción hipotalámica que actúa sobre la anterohipófisis. Si bien se desconoce la naturaleza de este factor hipotalámico responsable de la inhibición de la liberación de prolactina ("prolactin inhibitory factor", o PIF), hay abundante evidencia de que la DA es el principal neurotransmisor que ejerce una función inhibitoria de la secreción de prolactina y antagoniza estímulos fisiológicos de esta secreción como, por ejemplo, la succión del pezón.

Como se señala más adelante, las acciones farmacológicas relacionadas con la DA corroboran la acción inhibitoria de este neurotransmisor en la secreción de prolactina.


b) Gonadotrofinas.
La participación dopaminérgica en la secreción de gonadotrofinas está menos esclarecida. Se postula una función doble: estimulación de la secreción de gonadotrofinas que sería mediada por el sistema dopaminérgico tuberoinfundibular, por una parte, e inhibición dependiente posiblemente de neuronas dopaminérgicas vecinas a la sustancia nigra, por otra. Como se analiza más adelante, aparece claro que para el funcionamiento normal de la secreción de gonadotrofinas se requiere de la integridad de los sistemas neuronales catecolaminérgicos del hipotálamo.

Hay que especificar que las acciones farmacológicas en los sistemas dopaminérgicos no son específicas de uno de estos sistemas sino que se ejercen en todas las sinapsis dopa-minérgicas, lo que da lugar a acciones complejas y hace más difícil la interpretación de ellas.




PROLACTINA (PRL)

La existencia de esta hormona en el ser humano fue demostrada desde 1970, como ya fuera señalado. Aunque su estructura no está totalmente aclarada, se sabe que su peso molecular es de 23.000, posee 198 aminoácidos y su secuencia se asemeja en un 16% a la de la somatotrofina. Su único efecto conocido con certeza en el humano es el de estimular la lactancia, actuando directamente sobre la mama. La PRL aislada tiene escaso efecto sobre esa glándula y es capaz de inducir secreción láctea sólo después de una preparación de la misma en la que intervienen los estrógenos, glucocor-ticoides, hormonas tiroideas, la progesterona y la insulina. Si bien este efecto lactogénico está bien probado, es dudosa su acción mamotrófica sobre el desarrollo y diferenciación de la mama.

Otros efectos bien conocidos de la PRL han sido investigados en animales. Entre ellos merecen citarse algunos. En ciertos peces que migran de agua salada a dulce durante su reproducción, la PRL actúa inhibiendo la pérdida de sodio (por osmosis), impidiendo así la aparición de una hiponatremia dilucional. A partir de esta noción se han investigado efectos similares en el humano, sin resultados concretos. En roedores, la PRL tiene acción lúteo trófica a nivel del ovario, manteniendo la actividad secretoria del cuerpo lúteo; este proceso depende de LH en el humano.

Los únicos efectos gonadales bien conocidos en el ser humano son la asociación de hiperprolactinemia con amenorrea en la mujer y con impotencia sexual en el hombre. En varios vertebrados, pero sobre todo en pájaros, la PRL tiene acción sobre el comportamiento, influyendo la orientación del animal hacia el cuidado y protección de su cría. En varias especies, incluyendo la humana, la administración de grandes dosis de PRL tiene efectos metabólicos semejantes a los de la somatotrofina, como podía esperarse dada la similitud estructural de ambas hormonas.

Finalmente, se ha constatado la existencia de elevación de andrógenos adrenales (dehidroepiandrosterona) en el suero de mujeres con hiperprolactinemia; esto es coherente con la presencia de receptores para PRL a nivel adrenal, pero la significación de estos hallazgos es aún obscura.

La PRL es una hormona que se encuentra bajo un control hipotalámico predominantemente inhibidor por parte del "prolactin-inhibiting-factor" (PIF), cuya identidad no es conocida, pero que podría ser la dopamina; algunos datos recientes sugieren la existencia de otra sustancia inhibidora, de naturaleza proteica, diferente de la dopamina. Es bién conocida la acción estimulante del TRH sobre la secreción de PRL junto a la de TSH, y actualmente se investiga la probable existencia de una hormona hipotalámica estimuladora específica de PRL ("prolactin-releasing-hormone"). Numerosos factores fisiológicos y farmacológicos son capaces de estimular la secreción de PRL. Entre los primeros deben citarse: la succión del pezón y toda estimulación mecánica del pezón fuera de la lactancia, el incremento observado entre 2 y 8 horas luego de iniciado el sueño, las situaciones de stress, el ejercicio intenso, la hipoglucemia, el coito (en la mujer) y el embarazo. Son estimulantes de la secreción de PRL los siguientes fármacos: fenotiazinas, butirofenonas, opiáceos, metoclopramida sulpirida, cirnetidina, TRH, mientras que son inhibidores de su liberación: levodopa, apomorfina y los derivados del cornezuelo del centeno, de los que el mejor estudiado, actualmente en uso terapéutico, es la bromoergocriptina.


 



 


 

CONCLUSIÓN

REGULACIÓN CONDUCTUAL DE LA HOMEOSTASIS


Todo lo expuesto demuestran la existencia de ciertas acciones hormonales que nos dan pistas sobre la importante función de las hormonas sobre la conducta.

Estas y muchas funciones las realizan los esteroides actuando sobre sus receptores, sobre la membrana plasmática directamente o sobre el conjunto de células que componen la astroglía.

La función que ejercen los esteroides sexuales sobre la estructura y función del cerebro depende del número y distribución de los receptores de estas hormonas en el mismo. En el cerebro de rata durante el periodo neonatal existen receptores a esteroides sexuales, estrógenos y andrógenos, con concentración y distribución diferentes a los del animal adulto. Pero, además de las funciones mediadas por sus receptores, se conoce que los esteroides pueden actuar directamente a través de interacciones con la membrana celular, induciendo cambios específicos de permeabilidad, polaridad y de alteración de su estructura.

Otro de los mecanismos de acción de los esteroides es mediante sus efectos mitogénicos sobre el sistema nervioso central en desarrollo, bien de forma directa o a través de la estimulación de factores de crecimiento, actuando como neuronotróficos y promotores del desarrollo neurítico. Este efecto trófico de los esteroides sobre el sistema nervioso central en desarrollo señala la importancia de estas hormonas al margen de su papel en la diferenciación sexual.

Recientemente se ha visto la importante función que la astroglía desempeña en el desarrollo y diferenciación sexual del cerebro. Es un elemento celular muy importante, que se encuentra envolviendo a las neuronas regulando su desarrollo y función. La astroglía está relacionada con la formación y mantenimiento de las conexiones neuronales, además de regular la cantidad de membrana disponible para la formación de contactos sinápticos. Se ha demostrado que los niveles perinatales de testosterona determinan la densidad de ramificaciones astrogliales en el núcleo arcuato.

El cerebro es el lugar donde se establecen las diferencias sexuales en el control neuroendocrino y la conducta sexual. Una de las diferencias neuroendocrinas más estudiadas es la del control de la función hipofisaria, y la secreción de gonadotrofinas. La zona del hipotálamo que regula la secreción de las gonadotrofinas es el núcleo arcuato. La regulación de la secreción de las hormonas gonadales es diferente en cada sexo: en el macho la secreción de gonadotrofinas es tónica, mientras que en la hembra adulta la secreción es cíclica. Estas diferencias se establecen en los primeros estadios de vida y vienen determinadas por el ambiente hormonal predominante.

Las conductas biológicas en general emanan del sistema nervioso y sus patrones primordiales están impresos en la carga genética de cada especie y por ello no necesitan aprendizaje, aunque en los seres humanos sufran influencias por los estímulos sociales y culturales.

Las conductas relacionadas con el sexo, tienen una importancia primordial ya que conciernen a la reproducción y a la perpetuación de la especie. Podemos distinguir dos modelos: Las conductas de orientación sexual, que se refieren a las características diferenciales entre los dos sexos en relación con la reproducción y que incluyen: atracción de un sexo por el otro, llamadas mutuas, actitudes de acercamiento, estimulación sexual y apareamiento. Las conductas sexo-diferentes, no de orientación sexual, que son las conductas biológicas que ofrecen patrones diferentes según el sexo. Incluyen, entre otras: aprendizaje, juegos, agresividad, comunicación.

El desarrollo de una determinada configuración psicosexual va a ser el fruto de interacciones complejas y ordenadas de estos cuatro elementos: somáticos (genéticos, cerebrales), hormonales, conductistas y ambientales, éste último incluye los tres periodos en los que la influencia de los diferentes factores es máxima: embarazo, infancia y adolescencia.

El genotipo, es decir, la especial composición genética de cada individuo, juega un papel primordial en la diferenciación sexual.

El fenotipo sexual, es el aspecto corporal en función del sexo y comprende: sexo gonadal, que se refiere al desarrollo de los genitales internos y externos; y el sexo somático, que comprende la expresión de los caracteres sexuales secundarios (distribución del vello, voz, masa muscular, etc.), así como los dimorfismos sexuales del cerebro, es decir, las diferencias en la forma, tamaño o composición de porciones del cerebro dependiendo del sexo.

También tienen una gran importancia las influencias ambientales. El dimorfismo sexual global ocasiona que, desde el nacimiento, los niños y las niñas reciban unas influencias distintas del entorno en el que viven. Estas relaciones diferenciadas según el sexo, entre niño y ambiente, contribuyen al moldeado de la futura conducta sexual.

Hoy día existen tres enfoques principales, con numerosas conexiones entre ellos.

El enfoque clínico fisiológico, que considera que los factores genéticos y hormonales son primordiales. El comportamiento sexual es la consecuencia de la constitución del individuo, de su carga genética y de las influencias de las hormonas sexuales en el organismo en formación. El tipo de hormona sexual y la concentración de la misma se relacionan con la intensidad con la que se manifiestan las conductas sexuales características. La influencia de las hormonas gonadales en la creación de las conductas diferenciadas de varones y mujeres es máxima y decisiva cuando .se ejercen en ciertos periodos críticos y concretos de la vida. Es en estos periodos (gestación, infancia, pubertad) cuando las hormonas sexuales estampan su influencia en la conducta (por ejemplo, la agresividad) y en el sexo.

El enfoque psicológico apuntó a las influencias del entorno familiar y social habido durante la infancia del sujeto como los agentes que mayor repercusión tienen en la formas de "identificar su sexo y en la conducta sexual adulta de cada individuo.

El enfoque Antropológico mixto Clínico-Fisiológico, psicológico, social y cultural posiblemente sea el más realista, asegura que la conducta sexual adulta es el resultado de la actuación en diversas proporciones de las hormonas sexuales durante algunos periodos anteriores al nacimiento y poco después de nacer, junto con las influencias familiares y sociales recibidas en la infancia y en la pubertad.

El motivo de este informe no es dar una visión médica endocrinológica, ni psicológica, ni psiquiátrica del tema desarrollado. Es poder dar una visión desde un punto de vista antropológico, de cómo todos los factores que hacen al desarrollo y al comportamiento del ser humano están íntimamente ligados, y como la observación y la investigación, han llevado a analizar estos aspectos desde la teoría hasta el trabajo de practica en el campo, de cómo se ve alterada la conducta de las personas que se suministran hormonas sin un tratamiento médico endocrinológico, ni una terapia psicológica de acompañamiento.

Dos estrategias básicas para el control de la homeostasis han desarrollado los vertebrados superiores en el curso de la filogenia. Una se basa en mecanismos reflejos de corrección de variables fisiológicas críticas. Otra en ajustes adaptativos al ambiente externo, particularmente aquellos que constituyen la conducta.

El hipotálamo participa en ambos tipos de procesos. El carácter integrativo de su función y su condición de punto de convergencia entre procesos humorales y nerviosos hace difícil discutir por separado ambos aspectos. Así como es impropio considerar al hipotálamo una estructura independiente (basta recordar sus estrechas relaciones con el sistema límbico del que algunos autores lo hacen parte), también es incorrecto asociarlo en forma exclusiva a los sistemas endocrino y autonómico, puesto que juega papeles igualmente importantes en funciones sensoriales y motrices y aun en procesos de aprendizaje, memoria y expresión emocional. Al centrar nuestra atención en algunas funciones conductales lo que deseamos destacar es que se trata de aspectos parciales e indisociables de la regulación adaptativa de variables fisiológicas.

Sólo conociendo los métodos en que se apoya la investigación conductual del Hipotálamo y los aspectos endocrinológicos, que pueden incidir en las variables de las conductas, puede estimarse la relevancia de lo estudios básicos para la aplicación clínica, es por eso que tanto Endocrinólogo, como Psicólogo y Psiquiatra, trabajen muy interdisciplinariamente en la atención del paciente.

La base académica de este análisis está fundamentada en reconocidos profesionales autores de libros especializados los cuales se dan como referencia.

La base de campo está fundamentada en observaciones que he realizado en grupos mixtos de personas con Automedicación, con medicación controlada por endocrinólogo sin acompañamiento psicológico, y con medicación controlada por endocrinólogo y psicólogo.


 

Alejandra Victoria Portatadino

20 de Diciembre del 2006




Agradecimiento

A todos aquellos profesionales que estuvieron y están dedicando su tiempo a la investigación y la atención para mejorar la salud de las personas nacidas con Síndrome de Harry Benjamin, a los que publicaron sus estudios y fueron material de consulta y a todo aquellos que desde la salud pública día a día brindan su esfuerzo para el bienestar de las personas.








 

 

Bibliografía

 

1. DAIILSTROM, A. and FUXE, K., Evidence fot the existence of monoamine containing neurons in the central nervous system. 1. Demonstration of monoemims in the cell bodies of brain stem neurones. Acta Physiol. Scand. Suppl. 232 62: 1-55, 1964.

2. HÓKFELT, T., JOHANSSON, O., FUXE, K., ELDE, R., GOLDSTEIN, M. PARK. D., EFENDIC, S., LUFT, R., FRASER, H. and JEFFCOATE, S., Hypothalamicdopamine neurons and hypoihaiamic peptides. Advances in Biochemical Pharmacology, vol. 16, E. Costa and G. I. Gessa, eds. Raven Press, New York. 1977 pp. 99-108.

          3. HORROBIN, D. F. Prolactin: Role in health and discase. Drugs 17: 409-417, 1979.

4. JUDD, S. J. Bromocriptine: A neto advance. Rational therapy for some common disorders in obstetrics and gynecology. Drugs 16: 167-170, 1978.

5. KIZER, J. S. and YOUNGBLOOD, W. W. Keurotransmitter systcms nnd central neitrocndocrins regulation. En Psychopharmacoiogy: A generatícn of progress. M. A. Lipton, A. Di Mascio and K. F. Kiíkm. Eds. Raven Press, New York, 1978, pp. 465-486.

7. LANGER, S. Z. Prcsynaptic regulation of catecholamine reléase. Bíochem. Pharmacol. 23: 1793-1800, Í974.

8. McCANN, S. M. and OJEDA, S. R. Synaptic transmitters involved in the release of hypothalamic releasing and inhibiling hormones. Revievvs of Neuroscience, vol. 2. S. Ehrenpreis and I. J. Kopín, eds. Raven Prsss, New York, 1976, pp. 91-130.

9. McCANN, S. M., OJEDA, S. R. VíARTINOVIC, J. and VIJAYAN, E. Role of catechoiamines, particularly dopamine, in the control of gonadotropin secretion. En Advances in Biochemical Psychopharmacoiogy, vol. 16, E. Costa and G. L. Gessa,
eds. Raven Press, New York, 1977, pp. 109-114.

10. ME11TA, A. E. and TOLIS, G. Fharmacoiogij of bromocriptine in healih and disease. Drugs 17:313-325, 1979.

11. ROLLAND, R. Use of bromocriptine in the inhibition of puerperal lactatiov. Drugs 17.-326-336, 1979.

          12. E. BLACKWELL and R. GUILLEMIN. Hypothalamic control
           of Adenohijpophysial secrvüons.
Ann. Rev. Physiol. 35: 357-390, 1973.

          13. Symposium on the Brain and the Endocrine System. Medical Clmies
           of North America. Vol. 62, N° 2, march 1978.

          14. VALE, C. RIVIER and M. BROWN. Reguiatory peptides of the
           Hypothatamus. kan.
Rev. Physiol. 39: 473-527, 1977.

          15. R. [. REITER and M. K. VAUGHAN. Pineal antigonadotmphic
          substancc; Volypep'tides and Índoles.
Lííe Sciences: 21: 159-172, 1977.

          16. MANUEL DE LA LASTRA. Hormonas r/ factores reguladores
           hipotalúmicos.
Medicina (Bs. Aires) 39:120-132, 1979.

          17. ASSCHEMAN H, GOOREN LJG, EKLUND PLE. Mortality and
           morbidity in transsexual patients with cross-gender hormone treatment.
           Metabolism 1989; 38: 869-873.

18. ASSCHEMAN & GOOREN LJG. Hormone treatment in transsexuals. / Psvchol Human Sex 1992; 5: 39-54.

19. BECERRA A, de LUIS DA., PIEDROLA G. Morbilidad en pacientes transexuales con autotratamiento hormonal para cambio de sexo. Meci Clin 1999; 113: 484-487.

20. BECERRA - FERNANDEZ, Transexualidad la búsqueda de la identidad Ediciones Díaz de Santos.

21. BENJAMIN H. The transsexual phenomenon. New York: Julian Press, 1966

22. BRIONES PEREZ DE LA BLANCA, Eduardo. Atención sanitaria de los trastornos de identidad de género en Andalucía. Sevilla. Ed: AETSA, 2000

23. COHEN-KETTENIS PT, GOOREN LJG. Transsexualism: A review o ctiology, diagnosis and treatment. J Psychosomatic Research 1999; 46: 315-333

24. LEVINE SB, BROWN G, COLEMAN E et al. Harry Benjamin International Gender Dysphoria Association's The Standards of Care for Gender Identity Disorders (Fifth Version), 1998

25. MEYER IIIW. BOCKTING W, COHEN-KETTENIS P et al. Harry Benjamín International Gender Dysphoria Association's The Standards of Care for Gender Identity Disorders -Sixth Versión. /./7"2001; 5(1)

26. MIGEON CJ and WISNIEWSKI AB. Sexual differentiation: from genes to gender. Honn Res 1998; 50: 245-251.

27. PAVON I, MONEREO S, Alameda C. Tratamiento de reasignación de sexo en pacientes transexuales. Med Clin 2000; 115: 783-78

28. HUGO PUMARINO C., PINEDA GUSTAVO V, Hipotálamo e Hipófisis, Editorial Andres Bello

29. Fernández J. Varones y mujeres. Madrid, Ediciones Pirámide S.A, 1996; 131-.

30. Fernández-Tresguerres J. Procesos de diferenciación sexual. En: Botella Llusiá J,Fernández-Tresguerres J (eds.). Hormonas, instintos y emociones. Madrid, Editorial Complutense 1996; 11-29.

31. Ferrari S, Harley VR, Pontiggia A et al. SRY, like HMGi, recognizes sharm angles in DNA. EMBO J 1992; //: 4497-4506.

32. García-Segura LM, Chowen JA, Párduez A, Naftolin F. Gonadal hormone regulation of glial fibrillary acidic protein inmunoreactivity and glial ultrastructure in the rat neuroendocrine hypothalamus. Glia 1994; 0: 59-69.

33. García-Segura LM, Olmos G, Robin RJ, Hernández P, Meyer J H Naftolin F. Estradiol induces rapid remodelling of plasma membranes in developing rat cerebrocortical neurons in culture. Brain Research 1989; 498: 339-343.

34. Gardner RL, Lyon MF, Evans EP, Burtenshaw MD. Clonal analysis of X chromosomeinactivation and the origin of germ line in the mousc. Embryol Exp Morphol 1985; 88:349-363.

35. Gipouloux JD. A diffusible substance emanating from dorsal mesodermal organs aítraets germinal cells situatedin the endodenn; experimental demonstration in the common toad (Bufo bufo L.). Compi Rend Arad Scien 1964; 259: 3844-3857.

36. Gondos B. Development and differentiation of the testis and male reproductive tract. En: Steinbergcr A, Steinberger B (eds.). Testicular development, structure andfunction. NewYork, Raven Press. 1980: 3-20.

37. Gooren LGG et al. Development of male gender identity/role and sexual orientation towards women in a 46.XY subjet with an incomplete form of the androgen insensitivity syndrome. Arch. Sexual. Behavior 1991.

38. Gubbay J, Collignon J, Koopman P et al. A gene mapping to the sex-determinig region of the niouse Y chromosome is a member of a novel family of embryonically expressed genes. Nature 1990; 346: 245-250.

39. Gubbay J, Vivían N, Economou A et al. Inverted repeated structure of the Sry locus in mice. Proc Nati Acad Sci (USA) 1992; 89: 7953-7957.

40. Guellaen G, Casanova M, Bishop C et al. Human XX males with Y single-copy DNA fragments. Nature 1984; 307: 172-173.

41. Guillamon A, SegoviaS. Del Abril A. Early affeets of gonadal steroids on the neuron number in the medial posterior region and the lateral division of the bed nucleus of the stria terminalis in the rat. Dev Brain Res 1988; 44: 281-290.

42. Imperato McGinlcy, J. L., Peierson, M. D., Gautier, T et ai. Androgens and the evolution of men identity among male pseudohermafrodites with 5-alfa-reductase defficienty. New EnglMed 1919-300: 1233-1237.

43. Jost A, MagreS.Teslicular development phases and dual hormonal control of sexual organogenesis. En: Serio M (cd.). Sexual differentiation, baste and clinica! aspects. New York, Raven Press, 1984: 1-15.

44. Jost A. A new look at the mechanisms controlling sexual differentiation in mammals. John Hopkins Med 1972; 130: 38-53.

45. Kirk KM et al. Measurement models for sexual orientation in a community twin sample. Behav Genet 2000; 30: 345-356.

46. Koopman P, Gubbay J, Vivial N et al. Male development of chromosomally female micetransgenic for sry. Nature 1991; 351: 117-121.

47. KuwanaT, Maeda-SugaH, FujimotoT. Attractionof chick primordial gemi cells by gonadal anlage in vitro. Anal Rec 1986; 215: 403-406.

48. Lawson A, Hage WJ. Clonal analysis of the origin of the primordial germ cells in themouse. En: Germline development, Ciba Found Symp 1994; 182: 68-91.

49. McCoshen JA. In vivo sex differentiation of congenie germinal cell aplastic gonads. Am .1ObstGynec 1982; 142: 83-88.

 



 

 
 
 
 
 

Charlotte Goiar  Copyright @ 2005-2010  http://shb-info.org  All Rights Reserved