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Efectos adversos del tratamiento hormonal en pacientes
con Síndrome de Harry Benjamin, de femenino a masculino.
Retención hidrosulina. Hipertensión arterial. Poliglobulina. Alteraciones
perfil lipídico. Alteración función hepática. Calvicie y acné. Aumento de la agresividad. Aumento de la líbido.
Efectos adversos del tratamiento
hormonal en pacientes con Síndrome de Harry Benjamin, de masculino
a femenino.
Mayores
Menores
Flebitis.
Náuseas, vómitos.
Tromboembolia. Astenia.
Cáncer de mama. Irritabilidad. Insuficiencia hepática.
Cefaleas, vértigos. Hipertensión arterial. Retención hídrica.
Depresión. Aumento de peso.
DIMORFISMO SEXUAL DEL CEREBRO Y CONDUCTA SEXUAL.
Los patrones de conducta dependen de diversas áreas cerebrales.
El género de cada individuo es la suma de varias diferencias somáticas que se integran y se interpretan en el sistema nervioso
central. Muchas diferencias estructurales en el cerebro, incluyendo aquellas que distinguen cerebros típicamente masculinos
y femeninos, pueden determinarse por la influencia de los niveles de hormonas sexuales prenatales. Algunas de esas diferencias
pueden jugar un papel importante en las diferencias cognitivas entre hombres y mujeres, y el género sexual.
El desarrollo y dimorfismo cerebral puede estar influenciados
por factores genéticos y por los niveles de hormonas sexuales durante las primeras etapas del desarrollo. Posiblemente, una
determinada constitución genética y/o los niveles inusuales de hormonas sexuales pueden alterar el desarrollo de ciertas áreas
cerebrales y, por ello, de ciertas características conductales, como puede ser el Síndrome de Harry Benjamin.
LA REGULACIÓN CONDUCTAL DE LA HOMEOSTASIS.
Dos estrategias básicas para el control de la homeostasis
han desarrollado los vertebrados superiores en el curso de la filogenia. Una se basa en mecanismos reflejos de corrección
de variables fisiológicas críticas. Otra en ajustes adaptativos al ambiente externo, particularmente aquellos que constituyen
la conducta.
El hipotálamo participa en ambos tipos de procesos. El carácter
integrativo de su función y su condición de punto de convergencia entre procesos humorales y nerviosos hace difícil discutir
por separado ambos aspectos. Así como es impropio considerar al hipotálamo una estructura independiente (basta recordar sus
estrechas relaciones con el sistema Límbico, en el que algu- nos autores lo hacen parte), también es incorrecto asociarlo
en forma exclusiva a los sistemas endocrino y autonómico, puesto que juega papeles igualmente importantes en funciones sensoriales
y motrices y aun en procesos de aprendizaje, memoria y expresión emocional. Al centrar nuestra atención en algunas funciones
conductales lo que deseamos destacar es que se trata de aspectos parciales
e indisociables de la regulación adaptativa de variables fisiológicas. Y ver que cambios químicos producidos por le ingreso
de hormonas de manera externa sin control, alteran la conducta de la persona.
CONDUCTAS MOTIVADAS. ORGANIZACIÓN DE LA EXPRESIÓN EMOCIONAL.
Una conducta es "motivada" cuando exhibe al menos dos caracteres:
una determinada direccionalidad ("finalidad aparente","goal") y una activación hasta cierto punto independiente de la estimulación
ambiental. Típicamente, las conductas motivadas primariamente están dirigidas a saciar "impulsos". La investigación del hipotálamo
ha revelado que muchas respuestas consumatorias, y aun estados apetitivos, dependen de su actividad. El hipotálamo es un componente
importante de varios "sistemas motivacionales".
Estudios de Hess llamaron la atención hacia el hecho de que
muchas conductas motivadas propias de la especie pueden ser descritas como emocionales. Particular mención cabe a la "reacción
afectiva de defensa" y todas las formas derivadas de ataque y rabia generadas por la estimulación en diferentes zonas del
hipotálamo lateral (región perifornical). El papel del hipotálamo en los despliegues emotivos está bien documentado.
Las evidencias basadas en otras conductas motivadas (por
ejemplo, sexuales, permiten sostener básicamente la hipótesis hipotálamo céntrica de la motivación, reconociendo que la plasticidad
de los sistemas motivacionales y la multimodalidad de sus lesiones, junto a la interacción con estímulos claves del ambiente,
deben hacer abandonar la idea de "centros" o circuitos rígidos.
La adenohipófisis está controlada por neuronas endocrinas
del hipotálamo por medio de factores químicos de naturaleza peptídica que son entregados desde sus terminales axónicos a la
sangre de la red primaria del sistema por-tahipofisario. A través de esta vía llegan a la adenohipófisis, donde estimulan
o inhiben la secreción de sus diversas células. Hasta la fecha se admite la existencia de 10 diferentes Factores Hipofisotrópicos,
de los que se conoce la estructura sólo de tres o cuatro: Factor Liberador de Tirotropina (T-RF); Factor Liberador de Hormona
Luteinizante (LH-RF) y Folículo estimulante (FSH-RF), que muy probablemente corresponden a una sola sustancia; Factor Inhibidor
de la Hormona de Crecimiento o Somatostatina, e Inhibidor de la Hormona Melanof otro estimulante (MSH-IF).
Las neuronas productoras de estas sustancias reguladoras
se agrupan en núcleos que rigen preferentemente la secreción de una determinada hormona hipofisaria como se demuestra por
técnicas de estimulación o lesión. Esto ha permitido trazar verdaderos mapas del hipotálamo que delimitan zonas controladoras
de las secreciones tiroideas, córtico-suprarrenal, gonadal y soma-totrópica. Las neuronas de estos núcleos no sólo controlan
la secreción adeno-hipofisaria, sino que además comandan complejas reacciones homeostáticas con componentes metabólicos circulatorios
y conductuales. Algunos de estos Factores Hipotalámicos se encuentran, además del hipotálamo, en extensas zonas del sistema
nervioso central o en órganos distantes, donde modifican funciones nerviosas o glandulares. Tal sucede con la Somatostatina,
presente también en el estómago, duodeno y páncreas endocrino, donde modifica funciones exocrinas y endocrinas. Estos hechos
restan la especificidad de origen y función que se exige a una hormona y justifican que se les designe como Factores Reguladores.
La síntesis de TRF, LH-RF y Somatostina ha permitido estudiar
su mecanismo de acción a nivel celular, demostrándose que actúan sobre receptores situados en la membrana de las células hipofisarias.
TRF y LH-RF activan la adenilciclasa y la formación de AMP cíclico, que estimula la síntesis de una proteína-kinasa,
responsable de la formación y liberación de la hormona hipofisaria correspondiente. La Somatostatina también actúa en receptores
de membrana, pero provoca un efecto opuesto sobre la adenilciclasa y el AMP cíclico.
Consideraremos brevemente sólo algunos hechos relevantes
respecto a los tres factores de estructura conocida.
FACTOR LIBERADOR DE TIROTROPINA (TRF)
Fué el primero en purificarse y sintetizarse. Su acción se
ejerce sobre las células tirotropas y lactotropas de la adenohipófisis, estimulando la liberación de Tirotropina (TSH) y de
Prolactína (PRL). Su gran actividad sobre la secreción de PRL ha hecho pensar que fuese el Factor Liberador de esa hormona;
pero hay pruebas de la existencia en extractos hipotalámicos crudos de un factor aún más activo, que sería el verdadero Liberador.
Es posible que el TRF sea responsable de mantener niveles básales de Prolactina.
La acción del TRF se realiza sobre receptores existentes
en la membrana de las células tirotropas y lactotropas. El número de estos receptores aumenta por efecto de los estrógenos
y disminuye por acción de las hormonas tiroideas. El efecto del TRF es proporcional al número de receptores existentes en
sus células efectoras; por esto la secreción de Prolactina y de TSH aumenta por el tratamiento previo con estrógenos y disminuye
por el tratamiento previo con L-Tiroxina. Este efecto de la Tiroxina y Estradiol sobre receptores al TRF tiene cierta especificidad,
en el sentido de que la tiroxina modifica más la secreción de TSH, y el estradiol, más la secreción de Prolactina.
La extensa distribución del TRF en áreas extrahipotalámicas
del cerebro ha sugerido su posible acción como neurotransmisor capaz de modificar funciones nerviosas aún no bien precisadas.
En animales de experimentación antagoniza el efecto de algunos depresivos como los barbitúricos, alcohol etílico y clorpromazina,
y en humanos ha mostrado capacidad de atenuar síntomas depresivos (Kastin).
En condiciones fisiológicas el TRF representa uno de los
elementos de la respuesta adaptativa al frío, siendo importante recalcar que el área tiro-tropa del hipotálamo se encuentra
en la inmediata vecindad del centro de regulación térmica. Es así como el enfriamiento central o periférico desencadena la
activación del sistema Nor-adrenérgico que estimula la descarga de TRF y la consiguiente activación de la hipófisis y tiroides
(Reichlin), junto con las reacciones vasculares (vasoconstricción cutánea), musculares (aumento del tono, escalofríos) y metabólicas,
propias de esa respuesta adaptativa.
CONTROL DE LA SECRECIÓN DE PROLACTINA (PRL)
Ya vimos la potente acción estimuladora del TRF sobre la
secreción de PRL, especialmente después de la sensibilización de los lactotropos por acción de los estrógenos. Sin embargo,
se postula la acción de un factor liberador específico aún no identificado. En todo caso, hay consenso de que el control hipotalámico
de la secreción de PRL es principalmente de tipo inhibidor, como lo demuestra el hecho de que la hipófisis separada del hipotálamo
aumenta en forma extraordinaria su secreción de PRL.
La naturaleza del Factor inhibidor se desconoce, pero hay
fuertes evidencias de su identidad con la Dopamina (DA), para la cual existen receptores en la membrana de las células lactotropas.
La sensibilidad de estos receptores a la DA y antagonistas aparentemente disminuye por acción de los estrógenos, tanto in
vitro como in vivo, en especial frente a niveles bajos de DA.
La secreción de PRL ocurre a lo largo del día en forma episódica,
con descargas espontáneas o provocadas por situaciones de stress y especialmente por estímulos del área del pezón (Amamantamiento).
FACTOR LIBERADOR DE GONADOTROPINAS (LH-FSH-RF-LHRH
o Gn-RH)
Su estructura corresponde a un decapéptido cuya existencia
en las zonas hipotalámicas que controlan la secreción de gonadotropinas ha podido demostrarse por medio de técnicas inmuno
químicas y tests biológicos. Su concentración mayor ocurre en la eminencia media; pero se encuentra también en el hipotálamo
medio ventral hasta los núcleos supraquiasmáticos, donde están los cuerpos de las neuronas productoras del liberador. Este
es conducido por transporte axonal hasta las terminaciones en contacto con los capilares de la red primaria porta-hipofisaria.
El estímulo eléctrico de las zonas hipotalámicas que contienen
LH-RF provoca su secreción, con el consiguiente efecto sobre LH y FSH, dependiendo la proporción relativa de uno y otro del
área estimulada. Si es el área preóptica, se produce en la rata sólo secreción de LH; la estimulación de zonas dorsales
del hipotálamo anterior produce sólo secreción de FSII (Ba-rraclough).
Estos resultados experimentales suscitan la duda sobre la
existencia de liberadores diferentes para LH y FSH.
El reconocimiento de la existencia de factores condicionantes
de la secreción de una u otra gonadotropina da la posibilidad de explicar que con un factor liberador común pueda presentarse
una disociación del efecto gonadotrópico.
Entre estos factores recordaremos la influencia del tiempo
de acción del Factor Liberador y del efecto de la repetición de dosis sucesivas.
La respuesta a una inyección única del LH-RF es la descarga
casi inmediata de LH con escasa cantidad de FSH; pero si esa misma dosis del liberador se inyecta como una infusión que dure
30-60 minutos, se incrementa considerablemente la respuesta de FSH. La administración del LH-RF en forma de inyecciones sucesivas,
separadas por intervalos de alrededor de 60 minutos, produce una mayor respuesta, como si los receptores aumentaran o se hicieran
más sensibles al liberador.
El factor condicionante más importante de la respuesta hipofisaria
al LH-RF está representado por la acción de los esteroides gonadales. Se ha estudiado especialmente el efecto del Estradiol,
que aumenta en forma considerable la secreción de LH y FSH en respuesta al LH-RF. Esto explica la mayor eficacia del liberador
cuando se inyecta en la rata en el período del proestro o en la mujer en el período periovulatorio, épocas caracterizadas
por altas tasas estrogénicas.
Los estrógenos y progesterona también modifican la secreción
del LH-RF, aumentándola por acción sobre el área supraquiasmática.
Los esteroides ováricos son, asimismo, capaces de inhibir
la secreción de gonadotropinas actuando en la adenohipófisis y en la zona del núcleo arcuato del hipotálamo. El efecto facilitador
o inhibidor depende de las dosis y del tiempo de acción de los esteroides. Al respecto podemos recordar que un animal castrado
exhibe clásicamente altos niveles sanguíneos de Gonadotropinas, consecutivas a la mayor producción de LH-RF por falta del
freno representado por las hormonas gonadales.
Otro factor de importancia en la regulación gonadotrópica
es la posible existencia de inhibidores de la secreción de LH y de FSH.
Respecto al último, hay numerosas evidencias de que tanto
el testículo como el ovario producen una sustancia no esteroidal que ha sido designada con los nombres de Inhibiría o Folículostatina
ovárica, que inhibe la secreción de FSH con muy poca acción sobre la de LH. Su origen serían las células granulosas del folículo
ovárico y las células de Sértoli del testículo.
También hay evidencias de la existencia de inhibidores de
la secreción y acciones periféricas del LH en tejido hipotalámico; pero su naturaleza y significado fisiológico se desconocen.
El conocimiento de la estructura del LH-RF ha permitido sintetizar
análogos con propiedades diferentes a las del producto natural, algunas de gran actividad biológica y otras dotadas de la
capacidad de inhibir al péptido natural, probablemente por competencia a nivel de receptores.
Un aspecto nuevo que debe considerarse es el de la actividad
extra-hipofisaria del LH-RF, que influye en la conducta sexual de la rata, estimulando la actitud de lordosis en la hembra,
que facilita el coito. Este efecto se presenta aun en ausencia de hipófisis en ratas castradas, preparadas con dosis de estrógenos
que por sí mismas carecen de efectos sobre la conducta sexual.
NEUROTRANSMISORES. LA DOPAMINA. SU PARTICIPACIÓN EN LA RELACIÓN
HIPOTÁLAMO-HIPÓFISIS.
En todos los estudios realizados acerca de los mecanismos
que regulan las funciones endocrinas mediadas por el sistema hipotálamo-hipófisis, se ha comprobado que es indispensable la
participación de neurotransmisores, esencialmente monoaminérgicos, Por consiguiente, en los mecanismos de "feed-back" que
regulan las secreciones hipofisarias participan circuitos neuronaÍes cuyos neurotransmisores son fundamentales en la liberación
de los péptidos hipotalámicos que actúan sobre la hipófisis ("releasing factors").
Los principales neurotransmisores son la noradrenalina (NA),
la dopamina (DA), la 5-hidroxitriptamina o serotonina (5-HT) y la acetil-colina (AC). Otros posibles neurotransmisores o neuromoduladores
como el ácido gama-aminobutírico (GABA), glutamato, prostaglandinas, histamina, algunos péptidos pueden tener participación
en estos mecanismos, pero su papel no está esclarecido aún.
Daremos mayor información de la Dopamina, que es la más estudiada
en las funciones que nos ocupan.
FIGURA 1
Etapas de la biosíntesis de dopamina en el SNC. (1) Tirosina hidroxilasa. (2) Dopa-des-carboxilasa.
DOPAMINA
La DA en el sistema nervioso central se forma a partir de
tirosina, que por acción de la tirosina-hidroxilasa es convertida a Dopa y ésta a su vez por descarboxilación catalizada por
la dopa-descarboxilasa da lugar a la DA (Figura 1-1). En las neuronas dopaminérgicas la biosíntesis termina aquí y la DA se
almacena en vesículas sinápticas, de las que es liberada por los estímulos mediante un proceso de exocitosis, en que la vesícula
se fusiona a la membrana de la terminación y se abre eliminando su contenido al espacio sináptico. En este espacio,
la DA se une a los receptores, como se analiza más adelante, y luego una parte importante es captada por la terminación presináptica,
donde puede ser reutilizada o metabolizada por desaminación oxidativa, por la monoaminooxidasa (MAO). Otra parte de la DA
del espacio sináptico difunde hacia las zonas circundantes y puede ser captada por el proceso llamado captación II, o es metabolizada
por la catecol-O-metiltransíerasa (COMT). Los productos de estas etapas metabólicas aparecen en la primera figura.
Receptores dopaminérgicos
Los receptores de DA son de dos tipos: postsinápticos y presinápticos.
Los más conocidos de ellos, receptores postsinápticos, están ubicados en la membrana de la neurona postsináptica y son activados
por la DA. Más recientemente se ha obtenido bastante evidencia acerca de la existencia de receptores presinápticos, que han
sido denominados también autorreceptores. Cuando la DA alcanza una cierta concentración crítica en el espacio sináptico, estos
receptores presinápticos son activados, lo que produce el cese de la liberación de DA. Por consiguiente, estos receptores
regulan la cantidad de neurotransmisor que es liberada en los terminales presinápticos y también tienen alguna función en
la regulación de la biosíntesis del neurotransmisor en la neurona presináptica. Es interesante señalar que la afinidad de
diversos fármacos por estos receptores presinápticos no es igual que por los receptores postsinápticos, lo que tiene importancia
en los efectos que esos fármacos producen.
FIGURA 2
Vías metabólicas de la dopamina.
DOPAC = ác. dihidroxifenilacético; HVA = ác. homovainíllico.
Sistemas dopaminérgicos en el Sistema Nervioso
Central.
Se han identificado varios sistemas dopaminérgicos
en el cerebro. Estos son:
I) Nigroestriatal, compuesto por neuronas cuyos
pericaria están en la zona compacta de la sustancia nigra y la mayor parte de sus terminaciones en el cuerpo estriado. Las
funciones de este sistema son esencialmente motoras.
Las que más nos ocupan son los siguientes:
II) Mesolímbico e Mesocortical. Los pericaria
de estos dos sistemas están en la región mesoencefálica y las terminaciones en algunas zonas del sistema límbico y de la corteza
frontal. Estos dos sistemas desempeñan un importante papel en los mecanismos emocionales y de la vida afectiva.
III) Túbero-infundibular, constituido por neuronas
muy cortas, cuyos pericaria están ubicados en el núcleo arcuato del hipotálamo, en la vecindad del tercer ventrículo. Las
terminaciones de los axones se encuentran especialmente en la capa externa de la eminencia media y algunas en la pared de
los vasos del sistema porta hipotálamo-hipofisario. Es éste el sistema dopaminérgico que mayor importancia tiene en las funciones
endocrinas.
Debe señalarse, sin embargo, que una proporción relativamente
alta de terminaciones dopaminérgicas en la eminencia media corresponden a neuronas cuyos pericaria están en las zonas A8,
A9 y A10 de Dahlström y Fuxe, vecinas a la sustancia nigra. La presencia en la eminencia media de terminaciones dopaminérgicas
de dos diferentes sistemas apoya la hipótesis, sostenida por algunos investigadores, de una posible dualidad en las acciones
dopaminérgicas a ese nivel, excitatorias e inhibitorias.
PARTICIPACIÓN DOPAMINÉRGICA EN LAS SECRECIONES HIPOFISARIAS
(Prolactina y Gonadotrofinas)
a) Prolactina. Su secreción presenta cambios en
diversas condiciones que no corresponde analizar aquí. Conviene recordar que la prolactinemia se eleva durante el embarazo,
especialmente en las últimas semanas, pero los estrógenos fetoplacentarios inhiben su acción sobre la secreción mamaria. Después
del parto la succión del pezón estimula la liberación de prolactina y contribuye a la mantención de la lactancia, al menos
en los primeros dos meses del postparto. El aumento se produce también por el suministro externo estrogenico el cual debe
ser muy controlado.
La secreción de prolactina está bajo control inhibitorio
de una neuro-secreción hipotalámica que actúa sobre la anterohipófisis. Si bien se desconoce la naturaleza de este factor
hipotalámico responsable de la inhibición de la liberación de prolactina ("prolactin inhibitory factor", o PIF), hay abundante
evidencia de que la DA es el principal neurotransmisor que ejerce una función inhibitoria de la secreción de prolactina y
antagoniza estímulos fisiológicos de esta secreción como, por ejemplo, la succión del pezón.
Como se señala más adelante, las acciones farmacológicas
relacionadas con la DA corroboran la acción inhibitoria de este neurotransmisor en la secreción de prolactina.
b) Gonadotrofinas. La participación dopaminérgica en la secreción de gonadotrofinas está menos esclarecida. Se postula una función doble:
estimulación de la secreción de gonadotrofinas que sería mediada por el sistema dopaminérgico tuberoinfundibular, por una
parte, e inhibición dependiente posiblemente de neuronas dopaminérgicas vecinas a la sustancia nigra, por otra. Como se analiza
más adelante, aparece claro que para el funcionamiento normal de la secreción de gonadotrofinas se requiere de la integridad
de los sistemas neuronales catecolaminérgicos del hipotálamo.
Hay que especificar que las acciones farmacológicas en los
sistemas dopaminérgicos no son específicas de uno de estos sistemas sino que se ejercen en todas las sinapsis dopa-minérgicas,
lo que da lugar a acciones complejas y hace más difícil la interpretación de ellas.
PROLACTINA (PRL)
La existencia de esta hormona en el ser humano fue demostrada
desde 1970, como ya fuera señalado. Aunque su estructura no está totalmente aclarada, se sabe que su peso molecular es de
23.000, posee 198 aminoácidos y su secuencia se asemeja en un 16% a la de la somatotrofina. Su único efecto conocido con certeza
en el humano es el de estimular la lactancia, actuando directamente sobre la mama. La PRL aislada tiene escaso efecto sobre
esa glándula y es capaz de inducir secreción láctea sólo después de una preparación de la misma en la que intervienen los
estrógenos, glucocor-ticoides, hormonas tiroideas, la progesterona y la insulina. Si bien este efecto lactogénico está bien
probado, es dudosa su acción mamotrófica sobre el desarrollo y diferenciación de la mama.
Otros efectos bien conocidos
de la PRL han sido investigados en animales. Entre ellos merecen citarse algunos. En ciertos peces que migran de agua salada
a dulce durante su reproducción, la PRL actúa inhibiendo la pérdida de sodio (por osmosis), impidiendo así la aparición de
una hiponatremia dilucional. A partir de esta noción se han investigado efectos similares en el humano, sin resultados concretos.
En roedores, la PRL tiene acción lúteo trófica a nivel del ovario, manteniendo la actividad secretoria del cuerpo lúteo; este
proceso depende de LH en el humano.
Los únicos efectos gonadales bien conocidos en el ser humano son la asociación
de hiperprolactinemia con amenorrea en la mujer y con impotencia sexual en el hombre. En varios vertebrados, pero sobre todo
en pájaros, la PRL tiene acción sobre el comportamiento, influyendo la orientación del animal hacia el cuidado y protección
de su cría. En varias especies, incluyendo la humana, la administración de grandes dosis de PRL tiene efectos metabólicos
semejantes a los de la somatotrofina, como podía esperarse dada la similitud estructural de ambas hormonas.
Finalmente,
se ha constatado la existencia de elevación de andrógenos adrenales (dehidroepiandrosterona) en el suero de mujeres con hiperprolactinemia;
esto es coherente con la presencia de receptores para PRL a nivel adrenal, pero la significación de estos hallazgos es aún
obscura.
La PRL es una hormona que se encuentra bajo un control hipotalámico predominantemente inhibidor por parte
del "prolactin-inhibiting-factor" (PIF), cuya identidad no es conocida, pero que podría ser la dopamina; algunos datos recientes
sugieren la existencia de otra sustancia inhibidora, de naturaleza proteica, diferente de la dopamina. Es bién conocida la
acción estimulante del TRH sobre la secreción de PRL junto a la de TSH, y actualmente se investiga la probable existencia
de una hormona hipotalámica estimuladora específica de PRL ("prolactin-releasing-hormone"). Numerosos factores fisiológicos
y farmacológicos son capaces de estimular la secreción de PRL. Entre los primeros deben citarse: la succión del pezón y toda
estimulación mecánica del pezón fuera de la lactancia, el incremento observado entre 2 y 8 horas luego de iniciado el sueño,
las situaciones de stress, el ejercicio intenso, la hipoglucemia, el coito (en la mujer) y el embarazo. Son estimulantes de
la secreción de PRL los siguientes fármacos: fenotiazinas, butirofenonas, opiáceos, metoclopramida sulpirida, cirnetidina,
TRH, mientras que son inhibidores de su liberación: levodopa, apomorfina y los derivados del cornezuelo del centeno,
de los que el mejor estudiado, actualmente en uso terapéutico, es la bromoergocriptina.
CONCLUSIÓN
REGULACIÓN CONDUCTUAL DE LA HOMEOSTASIS
Todo lo expuesto demuestran la existencia de ciertas
acciones hormonales que nos dan pistas sobre la importante función de las hormonas sobre la conducta.
Estas y muchas funciones las realizan los esteroides actuando
sobre sus receptores, sobre la membrana plasmática directamente o sobre el conjunto de células que componen la astroglía.
La función que ejercen los esteroides sexuales sobre la estructura
y función del cerebro depende del número y distribución de los receptores de estas hormonas en el mismo. En el cerebro de
rata durante el periodo neonatal existen receptores a esteroides sexuales, estrógenos y andrógenos, con concentración y distribución
diferentes a los del animal adulto. Pero, además de las funciones mediadas por sus receptores, se conoce que los esteroides
pueden actuar directamente a través de interacciones con la membrana celular, induciendo cambios específicos de permeabilidad,
polaridad y de alteración de su estructura.
Otro de los mecanismos de acción de los esteroides
es mediante sus efectos mitogénicos sobre el sistema nervioso central en desarrollo, bien de forma directa o a través de la
estimulación de factores de crecimiento, actuando como neuronotróficos y promotores del desarrollo neurítico. Este efecto
trófico de los esteroides sobre el sistema nervioso central en desarrollo señala la importancia de estas hormonas al margen
de su papel en la diferenciación sexual.
Recientemente se ha visto la importante función que la astroglía
desempeña en el desarrollo y diferenciación sexual del cerebro. Es un elemento celular muy importante, que se encuentra envolviendo
a las neuronas regulando su desarrollo y función. La astroglía está relacionada con la formación y mantenimiento de las conexiones
neuronales, además de regular la cantidad de membrana disponible para la formación de contactos sinápticos. Se ha demostrado
que los niveles perinatales de testosterona determinan la densidad de ramificaciones astrogliales en el núcleo arcuato.
El cerebro es el lugar donde se establecen las diferencias
sexuales en el control neuroendocrino y la conducta sexual. Una de las diferencias neuroendocrinas más estudiadas es la del
control de la función hipofisaria, y la secreción de gonadotrofinas. La zona del hipotálamo que regula la secreción de las
gonadotrofinas es el núcleo arcuato. La regulación de la secreción de las hormonas gonadales es diferente en cada sexo: en
el macho la secreción de gonadotrofinas es tónica, mientras que en la hembra adulta la secreción es cíclica. Estas diferencias
se establecen en los primeros estadios de vida y vienen determinadas por el ambiente hormonal predominante.
Las conductas biológicas en general emanan del sistema nervioso
y sus patrones primordiales están impresos en la carga genética de cada especie y por ello no necesitan aprendizaje, aunque
en los seres humanos sufran influencias por los estímulos sociales y culturales.
Las conductas relacionadas con el sexo, tienen una importancia
primordial ya que conciernen a la reproducción y a la perpetuación de la especie. Podemos distinguir dos modelos: Las conductas
de orientación sexual, que se refieren a las características diferenciales entre los dos sexos en relación con la reproducción
y que incluyen: atracción de un sexo por el otro, llamadas mutuas, actitudes de acercamiento, estimulación sexual y apareamiento.
Las conductas sexo-diferentes, no de orientación sexual, que son las conductas biológicas que ofrecen patrones diferentes
según el sexo. Incluyen, entre otras: aprendizaje, juegos, agresividad, comunicación.
El desarrollo de una determinada configuración psicosexual
va a ser el fruto de interacciones complejas y ordenadas de estos cuatro elementos: somáticos (genéticos, cerebrales), hormonales,
conductistas y ambientales, éste último incluye los tres periodos en los que la influencia de los diferentes factores es máxima:
embarazo, infancia y adolescencia.
El genotipo, es decir, la especial composición genética
de cada individuo, juega un papel primordial en la diferenciación sexual.
El fenotipo sexual, es el aspecto corporal en función
del sexo y comprende: sexo gonadal, que se refiere al desarrollo de los genitales internos y externos; y el sexo
somático, que comprende la expresión de los caracteres sexuales secundarios (distribución del vello, voz, masa muscular,
etc.), así como los dimorfismos sexuales del cerebro, es decir, las diferencias en la forma, tamaño o composición de porciones
del cerebro dependiendo del sexo.
También tienen una gran importancia las influencias ambientales.
El dimorfismo sexual global ocasiona que, desde el nacimiento, los niños y las niñas reciban unas influencias distintas del
entorno en el que viven. Estas relaciones diferenciadas según el sexo, entre niño y ambiente, contribuyen al moldeado de la
futura conducta sexual.
Hoy día existen tres enfoques principales, con numerosas
conexiones entre ellos.
El enfoque clínico fisiológico, que considera que los factores
genéticos y hormonales son primordiales. El comportamiento sexual es la consecuencia de la constitución del individuo, de
su carga genética y de las influencias de las hormonas sexuales en el organismo en formación. El tipo de hormona sexual y
la concentración de la misma se relacionan con la intensidad con la que se manifiestan las conductas sexuales características.
La influencia de las hormonas gonadales en la creación de las conductas diferenciadas de varones y mujeres es máxima y decisiva
cuando .se ejercen en ciertos periodos críticos y concretos de la vida. Es en estos periodos (gestación, infancia, pubertad)
cuando las hormonas sexuales estampan su influencia en la conducta (por ejemplo, la agresividad) y en el sexo.
El enfoque psicológico apuntó a las influencias del entorno
familiar y social habido durante la infancia del sujeto como los agentes que mayor repercusión tienen en la formas de "identificar
su sexo y en la conducta sexual adulta de cada individuo.
El enfoque Antropológico mixto Clínico-Fisiológico, psicológico,
social y cultural posiblemente sea el más realista, asegura que la conducta sexual adulta es el resultado de la actuación
en diversas proporciones de las hormonas sexuales durante algunos periodos anteriores al nacimiento y poco después de nacer,
junto con las influencias familiares y sociales recibidas en la infancia y en la pubertad.
El motivo de este informe no es dar una visión médica endocrinológica,
ni psicológica, ni psiquiátrica del tema desarrollado. Es poder dar una visión desde un punto de vista antropológico, de cómo
todos los factores que hacen al desarrollo y al comportamiento del ser humano están íntimamente ligados, y como la observación
y la investigación, han llevado a analizar estos aspectos desde la teoría hasta el trabajo de practica en el campo, de cómo
se ve alterada la conducta de las personas que se suministran hormonas sin un tratamiento médico endocrinológico, ni una terapia
psicológica de acompañamiento.
Dos estrategias básicas para el control de la homeostasis
han desarrollado los vertebrados superiores en el curso de la filogenia. Una se basa en mecanismos reflejos de corrección
de variables fisiológicas críticas. Otra en ajustes adaptativos al ambiente externo, particularmente aquellos que constituyen
la conducta.
El hipotálamo participa en ambos tipos de procesos. El carácter
integrativo de su función y su condición de punto de convergencia entre procesos humorales y nerviosos hace difícil discutir
por separado ambos aspectos. Así como es impropio considerar al hipotálamo una estructura independiente (basta recordar sus
estrechas relaciones con el sistema límbico del que algunos autores lo hacen parte), también es incorrecto asociarlo
en forma exclusiva a los sistemas endocrino y autonómico, puesto que juega papeles igualmente importantes en funciones sensoriales
y motrices y aun en procesos de aprendizaje, memoria y expresión emocional. Al centrar nuestra atención en algunas funciones
conductales lo que deseamos destacar es que se trata de aspectos parciales e indisociables de la regulación adaptativa de
variables fisiológicas.
Sólo conociendo los métodos en que se apoya la investigación
conductual del Hipotálamo y los aspectos endocrinológicos, que pueden incidir en las variables de las conductas, puede estimarse
la relevancia de lo estudios básicos para la aplicación clínica, es por eso que tanto Endocrinólogo, como Psicólogo y Psiquiatra,
trabajen muy interdisciplinariamente en la atención del paciente.
La base académica de este análisis está fundamentada en reconocidos
profesionales autores de libros especializados los cuales se dan como referencia.
La base de campo está fundamentada en observaciones que he
realizado en grupos mixtos de personas con Automedicación, con medicación controlada por endocrinólogo sin acompañamiento
psicológico, y con medicación controlada por endocrinólogo y psicólogo.
Alejandra Victoria Portatadino
20 de Diciembre del 2006
Agradecimiento
A todos aquellos profesionales que estuvieron y están dedicando
su tiempo a la investigación y la atención para mejorar la salud de las personas nacidas con Síndrome de Harry Benjamin, a
los que publicaron sus estudios y fueron material de consulta y a todo aquellos que desde la salud pública día a día brindan
su esfuerzo para el bienestar de las personas.
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