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El Dilema Ininvitado:
Extractos del Libro.
escrito por Kim Elizabeth Stuart
Copyright © 1991, Kim Elizabeth Stuart.
Traducido y adaptado por Charlotte Goiar,
Copyright © 2008, Charlotte Goiar.
http://SHB-INFO.ORG
El Dilema Ininvitado es diferente de las típicas
autobiografías y estudios clínicos en Transexualismo. Representa dos años de investigación involucrando muy cuidadosamente
profundas entrevistas personales con setenta y cinco personas nacidas con Transexualismo, consultas con especialistas médicos
en la materia y conversaciones con familiares y seres queridos de estas personas afectadas de Transexualismo o moderno Síndrome
de Harry Benjamin.
Extracto del Prefacio del Libro
Este libro es sobre Transexualismo (Síndrome de Harry Benjamin), el tema ha levantado una enorme publicidad en los medios, pero a pesar de los titulares, muy poco es conocido sobre esta
condición por el público en general y por las propias personas que padecen la condición.
El Transsexualismo genuino (Síndrome de Harry Benjamin) es usualmente
asumido como una aberración sexual, por lo que los lectores aprenderán que es una seria condición fisiológica. Este es un
libro serio, y los lectores que anden buscando material malpensado tendrán que buscar en otro lado. Este es un libro sobre
las emociones que las personas experimentan, por su mayor parte.
Extractos del Capítulo 1: Introducción.
Desde mediados del siglo pasado cuando los titulares de la prensa
internacional anunciaban la historia de Christine Jorgersen, las burlas sobre los “transexuales” se han vuelto
un menú común de lo que la prensa ofrece al público por los comediantes de nuestra cultura. Muchos Reality Shows en televisión
se han llenado de historias de estas personas en todas las fases de su “transición sexual”.
Junto a esta
exposición sensacionalista del tema, se ha venido desarrollando un verdadero cuerpo de mitos sobre las personas que sufren
Transexualismo hasta el punto de distorsionar por completo el cuadro: la ficción ha reemplazado los hechos en las mentes de
mucha gente sobre este tema.
La identidad de género es dual. Es el sentimiento que todos nosotros
tenemos de pertenecer al género masculino o al femenino. En el caso de las personas nacidas con Transexualismo, este sentimiento
de pertenencia no es compatible con los roles de género que les asignaron al nacer.
Lo primero en lo que nos fijamos
sobre las personas es su género. Si su género no es fácil de determinar, miramos por cualquier signo que podamos hallar para
poder identificar el género de esas personas. A nosotros nos resulta muy difícil concentrarnos en algo más sobre la persona
hasta que no hemos primero sido capaces de determinar su género, porque nosotros tenemos un complejo y sutil conjunto de determinantes
sobre como responder a las personas, basado no sólo en cual es su género sino en cual el nuestro es también. El género es
tan básico en nuestra identificación social que nosotros casi nunca lo olvidamos, incluso si nosotros recordamos poco más
sobre otras personas, siempre recordamos su género.
Se trata por tanto en el caso de las personas con Transexualismo
de un asunto muy grave el haber nacido con un sexo cerebral (su verdadero género) opuesto a su sexo genital (el género aparente), pocas condiciones médicas pueden ser tan graves y desafiantes como el Síndrome de Harry Benjamin (Transexualismo genuino),
no siendo por tanto motivo alguno de burla o superficialidad el modo en que debe ser tratado, excepto por aquellas personas
ignorantes que no saben ni entienden el tema del que tan frecuentemente y de un modo tan arrogante parecen exponer lo que
(según su limitado conocimiento y percepción del tema) piensan (a menudo de forma dogmática desde la más inimaginable supersticiosa
ignorancia) en los medios de comunicación.
Extractos del Capítulo 2: Género y Sexualidad.
La ciencia moderna nos brinda una gran libertad en cuanto a mecanismos
de reproducción. Estos avances científicos nos han llevado a re-examinar la actividad sexual, dando lugar a argumentos en
todas las direcciones. Me da la sensación de que una cierta cantidad de confusión concerniente al género y al sexo viene de
no tomarse su debido tiempo a establecer las distinciones entre ambos.
En éste capítulo quiero separar y examinar individualmente
las diferencias entre las preferencias sexuales, las actividades sexuales, las condiciones sexuales, la confusión de género
y la incongruencia de género. Este es un libro sobre Transexualismo genuino (Síndrome de Harry Benjamin) y no deseo perderme
desordenadamente en asuntos sexuales, sino que siento que el elemento clave para entender lo que realmente es el Transexualismo
se asienta a partir de una clara consciencia de la diferencia de esas actividades y condiciones que he mencionado.
Las actividades sexuales no se relacionan necesariamente con la
orientación sexual. Ellas describen las acciones que tienen lugar cuando una o más personas se sienten excitadas entre sí.
Ciertamente las relaciones sexuales son la forma más común de actividad sexual (el contacto sexual) entre hombres y mujeres,
pero de ninguna manera es la única forma posible o exclusiva. El coito entre el órgano sexual masculino y la cavidad anal
femenina no es algo tan extraño, y el sexo oral entre hombres y mujeres es bastante común. La lista de posibles actividades
sexuales, cualquiera que sea la orientación sexual de los individuos, se limita únicamente a nuestra imaginación y anatomías.
La masturbación es también una actividad sexual individual. Las fantasias relacionadas con la masturbación también pueden
involucrar a otros, objetos o circunstancias.
El trasvestismo es una condición sexual frecuentemente mal entendida.
Es usualmente ligada al Transexualismo, porque los travestis y los transexuales con frecuencia se visten con las ropas del
género opuesto. Sin embargo, el Transexualismo genuino, modernamente conocido de forma más correcta como Síndrome de Harry Benjamin puede a su vez involucrar orientación sexual y actividad sexual, pero siempre gira en torno a un discomfort físico. El trasvestismo
también puede relacionarse con la orientación sexual y la actividad sexual, pero no existe el elemento de disfunción física
sexual como en el caso del Transexualismo genuino.
Un travesti es definido como una persona que adopta
la vestimenta y con frecuencia el comportamiento del género opuesto. Sin embargo, se trata en su mayoría
de hombres heterosexuales que se trasvisten para realizar una fantasia sexual con pleno uso de su anatomía sexual plenamente
funcional.
Caso opuesto es el de una persona con el handicap físico que le causa el Transexualismo, que no le permite
realizarse sexualmente como persona, como mujer o como hombre, dada la incongruencia física con la que nació y que sólamente
puede ser solucionada con tratamiento médico y cirugia mayor.
Mientras el trasvestismo es un juego sexual, una fantasía
erótica predominantemente heterosexual; el Transexualismo es una muy seria y grave condición fisiológica que necesita tratamiento
médico de por vida junto a importantes cirugías de reconstrucción genital. Hablamos del erótico baile de los disfraces (trasvestismo)
que a veces se convierte incluso en un estilo de vida para algunos, en absoluta contraposición con una grave condición neurobiológica que supone un auténtico problema médico para las personas con Transexualismo. No confundamos pues la plenitud sexual travesti con la incapacidad sexual de una persona con Síndrome de Harry Benjamin.
Son fenómenos tan opuestos como lo son el calor y el frio.
La confusión de género asume muchas formas y se basa en la incapacidad
de establecer distinciones. La confusión de género se refiere a individuos que simplemente tienen una gran dificultad estableciendo
o manteniendo una razonable y confortable clara identificación de ser hombres o mujeres. Dentro de este cuadro se incluyen
las personas transgéneras, andróginas, bigéneras, y los transexuales en general, puesto que en realidad sólo una muy pequeña
porción de los transexuales sufren verdaderamente Transexualismo genuino, y éstos que lo sufren lo sufren precisamente porque
no padecen confusión de género alguna, siempre han sabido instintivamente lo que son, y han nacido con una grave incronguencia
física que la medicina moderna es afortunadametne capaz de corregir satisfactoriamente hoy en dia.
Podemos concluir
que los homosexuales, los travestis, los transexuales (término genérico) y las personas con Síndrome de Harry Benjamin representan
dimensiones contrapuestas de la realidad, entendido en su sentido más estricto y formal.
Las personas con Síndrome de Harry Benjamin (Transexualismo genuino)
representan la oposición más frontal a la confusión de género que experimentan con frecuencia otros individuos. No hay confusión
de género alguna en las personas con Síndrome de Harry Benjamin, nunca la tuvieron, el
suyo no es un asunto de orientación o preferencia, es puramente un problema fisiológico serio que necesita ser fijado, corregido,
rehabilitado. Nos referimos a sus órganos sexuales y características sexuales secundarias en concordancia con su verdadera
identidad de género, la cual viene determinada por la estructura sexual del cerebro junto a otros factores genéticos por determinar,
y que la persona siente lógicamente que es la suya con independencia de sus aparentes órganos sexuales externos.
Extractos del Capítulo 3: En los Comienzos.
He entrevistado personas con Síndrome de Harry Benjamin quienes
eran de raza blanca, indios americanos, negros y descendientes orientales. He hablado con personas que fueron educadas en
la Europa occidental, Australia, el Pacífico Sur, y una gran variedad de orígenes étnicos de los Estados Unidos. He entrevistado
a judios, católicos, protestantes, musulmanes, renacidos de nuevo en el Cristianismo, budistas, agnósticos y ateos. Las mujeres
y hombres con los que he hablado son una representación microcósmica de nuestra sociedad, racial, étnica y religiosamente.
Las personas que he entrevistado provienen desde una gran variedad de entornos económicos. En general, el 41% de ellos provienen
de familias de clase media. El resto provienen de familias de clase alta.
La persona más mayor que entrevisté tenía
sesenta y nueve años, y la más joven veintinueve años.
La vasta mayoría de los hombres nacidos con Síndrome de Harry
Benjamin (F>M) parecen afrontar sus primeros pasos decisivos hacia la corrección de su Síndrome entre la mitad de sus veinte
y la mitad de sus treinta, mientras que la mayoría de las mujeres nacidas con Síndrome de Harry Benjamin (M>F) parecen
comenzar a tratar con su dilema físico en sus tardíos veinte y más adelante.
Cuando
todos ellos fueron preguntados acerca de sus relaciones en la infancia con otros niños, la respuesta más repetida fué: “era
una chica o un chico solitario(a)”. Valerie, una chica nacida con Síndrome de Harry Benjamin expresaba
sus sentimientos de esta manera: “yo necesitaba relacionarme desesperadamente, pero me sentía como una extraña en un
territorio ajeno a mí”, “yo sabía desde una edad muy temprana que yo era diferente a los otros chicos”
Ike,
un chico nacido con Síndrome de Harry Benjamin, experimentaba las relaciones de un modo diferente: “Yo sentía que amenazaba
a los chicos porque yo era tan agresivo como lo eran ellos”, “yo atraía a las chicas, como en una relación normal
chico-chica, pero entonces ellas me odiaban por forzarlas a ese tipo de relación”, “Yo simplemente no tenía ningún
amigo cercano y no era para nada en absoluto popular”.
Esas dos experiencias parecen ser muy típicas entre las personas
con Síndrome de Harry Benjamin en su infancia. La mayoría de las personas entrevistadas no se sintieron muy populares en las
escuelas primaria y secundaria. La mayoría no tenían muchos amigos, porque se sentian alineados.
Ida, una chica nacida con Síndrome de Harry Benjamin,
lo expresa así: “Yo intentaba ser como los otros niños, pero había simplemente algo sobre mí que los otros niños percibian
diferente”.
Ken, un chico nacido con Síndrome de Harry Benjamin, lo expresa así: “Yo tenía
miedo de volverme demasiado cercano a otro niño (intimar) , ya que podría descubrir mi secreto”.
Un 58% de los
entrevistados confesaron sentirse más cómodos entre los adultos que entre los compañeros de escuela.
Las personas
que nacieron con Síndrome de Harry Benjamin se piensan que son las únicas personas en el mundo que tienen los sentimientos
que ellos tienen. Muchos de ellos no son capaces de conformar a los roles de género establecidos que les asignaron al nacer
de forma efectiva, por lo que no era poco común para ellos ser fuente de burlas y bromas por los compañeros de escuela y otros
niños en su barrio. Un extremadamente alto porcentaje de personas con Síndrome de Harry Benjamin que entrevisté experimentaron
periodos de abnormal introversión y aislamiento. Ellos solían venir derechos de la escuela para casa y encerrarse en sus habitaciones,
y virtualmente eliminar cualquier clase de relaciones sociales de su vida.
La mayoría de las personas entrevistadas parecian hacer frente
a su aislamiento después de entrar en la escuela secundaria. Esto es comprensible pues a medida que nos hacemos adultos solemos
poner más énfasis en juzgar a las personas por sus habilidades y personalidades, en vez de por sus apariencias o excentricidades.
Muchas personas entrevistadas me dijeron que una vez que se inscribieron en la Universidad, la atmósfera allí fué mucho más
abierta y menos enjuiciadora. Su abanico de amistades también aumentó, fueron capaces de encontrar más personas con similares
gustos y aficiones.
El 40% de las madres de personas con Síndrome de Harry Benjamin
apoyaron incondicionalmente a sus hijos en su necesidad de hallar su congruencia física (tratamiento médico más cirugías).
El 60% por ciento de los padres fueron también un apoyo incondicional. Las estadísticas fueron sólo un poco más bajas para
los chicos nacidos con Síndrome de Harry Benjamin, aunque en el caso de las chicas con Síndrome de Harry Benjamin, los padres
fueron más comprensivos que las madres. El 37% de las madres las apoyaron mientras que el 43% de los padres las apoyaron.
Los
hermanos y hermanas tienen el más bajo radio de apoyo. Sólo el 26% de los hermanos y hermanas de las chicas con Síndrome de
Harry Benjamin las comprendieron y apoyaron. Mientras que sólo el 8% de los hermanos y hermanas de los chicos con Síndrome
de Harry Benjamin les mostraron su apoyo y comprensión.
Casi el 90% de los hijos de las mujeres (M>F) con Síndrome
de Harry Benjamin les dieron su apoyo mientras la cifra se reduce al 66% en el caso de los hijos de los hombres (F>M) con
Síndrome de Harry Benjamin.
En general, parece que los niños son más comprensivos con sus
padres que sus hermanos o ex-maridos o ex-esposas. Debemos recordar sin embargo, que la identidad de género está profundamente arraigada
en nuestra cultura, no es fácil para los niños, padres, hermanos, hermanas, maridos, esposas y amigos que siempre han conocido
a esta persona en un rol de género aceptar “un cambio” en identidad de género.
Muchas personas con Síndrome de Harry Benjamin me dijeron que
sus familiares, amigos o parejas simplemente no podian o no querian intentar hacer frente a esa situación.
Desafortunadamente mucha gente iguala la homosexualidad con el
Síndrome de Harry Benjamin en nuestra cultura. Ellos no son capaces de distinguir entre roles de género, identidad de género
y preferencia sexual. Esto es debido a una total falta de información y un totalmente inadecuado trabajo de educación pública
sobre el Síndrome de Harry Benjamin.
A estos ya difíciles entuertos se añade el
hecho de que el término “transexual” con el que frecuentemente todavía se designan a las personas que sufren Síndrome
de Harry Benjamin, es un término engañoso, porque el sufijo -sexual se incorpora al término, y el prefijo trans- claramente
implica transición, inestabilidad sexual.
La persona promedio ha sido sólamente expuesta
al tema del Transexualismo via el sensacionalismo mediatico. No es sorprendente por tanto que cuando alguien encuentra a alguien
que padece la condición de Transexualismo que él o ella conocía hace muchos años atrás, venga a asumir casi directamente que
esa persona debe ser homosexual.
La identidad de Género es un asunto completamente
separado de la preferencia sexual.
La paciencia, la comprensión, la verdad y el
conocimiento hacen mucho más para ayudar a alguién que afronta el Síndrome de Harry Benjamin que el miedo, la verguenza o
la ignorancia.
Extractos del Capítulo 4: Yendo a la Escuela y
al Trabajo.
El 70% de los hombres con Síndrome de Harry Benjamin que entrevisté
tenían al menos un año de Universidad. El 35% de este grupo estaban al menos graduados, y el 15% tenían
grados avanzados. Los datos fueron todavía mayores en el grupo de mujeres con Síndrome de Harry Benjamin: el 78% de
ellas tenían al menos un año de Universidad, el 42% estaban al menos graduadas y el 16% de ellas tenían grados avanzados.
Estos niveles educativos son por supuesto mucho mayores que el
nivel educativo promedio de la población de este pais (Canadá). Sin embargo muchas de estas personas se han vuelto extremadamente
pobres, algunas cayeron en la prostitución, el crimen y las drogas.
Pero volviendo a la escuela, Ike, un hombre nacido
con Síndrome de Harry Benjamin, me dijo:
“Yo quemaba una enorme cantidad de tiempo pensando sobre mi Transexualismo
y me resultaba muy difícil concentrarme en otras cosas”.
Los comentarios de Ike, en general, fueron muy típicos
entre muchas mujeres con Síndrome de Harry Benjamin también:
Evelyn: “Afectó mis notas en la
escuela ya que no era capaz de concentrarme”.
Gaila: “Lo que yo más quería era quedarme
en casa y ponerme las ropas del otro género, y ésto afectaba mis notas en la escuela”.
Margaret: “Yo era muy fría y reservada
con otros estudiantes, preocupada mirando a las chicas, y envidiándolas, y esto me apartaba mucho tiempo de mis estudios”.
Pam: “El saber que mi Síndrome de Harry
Benjamin iba a salir a la luz tarde o temprano estuvo siempre en mi mente, y quemaba mucha energía pensando sobre ello”.
Susan:
“Casi toda mi energía en la escuela fué consagrada a envidiar a las chicas y a querer ser parte de su mundo. Me era
muy difícil concentrarme en las materias de estudio. Mi mente estaba completamente absorbida por mi secreto en la escuela
y en casa. Por supuesto yo no le iba a decir a ninguno de mis amigos como me sentía. Intentaba mostrarme “macho”
preocupada de que alguién pudiera descubrir mi secreto.”
Las formas en las que Ike, Evelyn, Pam y Susan experimentaron
su incongruencia física en el ambiente escolar fueron muy típicas en muchas personas con Síndrome de Harry Benjamin. Pero
la diversificación de la mente humana es maravillosa y otros afrontaron la incongruencia en modos bastante diferentes:
Art:
“Me hizo concentrarme más en los estudios como queriendo superarme obsesivamente en ellos más y más, ocupaba mi mente
en lo académico únicamente.”
Carol: “ El Síndrome de Harry Benjamin probablemente mejoró
mis notas, porque yo encontré que el mejor modo de olvidarme de mi incongruencia era permaneciendo absorbida por los estudios
y la constante superación de mis notas en la escuela”.
Así por tanto, mientras el Síndrome de Harry Benjamin interfería
con la mayoría de ellos en los estudios, para algunos otros suponía una palestra para volverse estrellas académicas, o al
menos, no tener que pensar sobre su incongruencia física al concentrarse en sus estudios.
Casi el 80% de todos ellos y ellas me dijeron que tenían tremendas
dificultades relacionándose con otros niños en la escuela. La mayoría se sintieron muy alineados y se volvieron muy introvertidos.
Gaila: “Yo jugaba al juego de ser normal
y funcionaba, pero era muy difícil para mí intimar con alguién”.
Pam: “Me hizo considerar todas las actividades
en las que se suponía que yo debía participar, y me sentía como una clase de espía en las que no debía estar”.
George: “En la escuela todo fué al revés
para mí socialmente desde el segundo curso”.
Susan: “Yo intentaba ser uno de los chicos.
Practicaba muchos deportes, y era bastante buena en ellos. Me di cuenta de que la actividad deportiva liberaba mucha de mi
energía que no era capaz de invertir en estudiar, pero mi mente volvía de nuevo a mi problema cuando no estaba físicamente
activa. Me sentía muy culpable por sentirme como me sentía”.
Llegando ahora entonces a los años laborales: el
35% de las personas entrevistadas estaban desempleadas. De aquellas que estaban empleadas, el 55% no eran felices con el trabajo
que tenían y el 42% ocupaban puestos de trabajo que no guardaban relación con su formación académica o intereses reales.
Estas
son sombrias y espeluznantes estadísticas. Un radio de 35% de desempleo en cualquier grupo poblacional es asombroso e indicativo
de una muy seria situación social.
Mientras que es cierto que las personas que
sufren Síndrome de Harry Benjamin comportan una proporción social muy pequeña, ellos son sin embargo seres
humanos con capacidades, necesidades y en muchos casos, familias que mantener.
Muchas personas con Síndrome de Harry Benjamin (Transexualismo
genuino) desarrollan una gran disfunción social en la infancia. Y esos problemas se arrastran
a la edad adulta, creando un retraso en las capacidades de socialización que son de esperar en la población promedio.
Cuando todos esos problemas sociales y emocionales se acentúan
por un periodo de androginidad y dificultad en obtener una identidad legal válida, actualizar documentos antiguos, dificultades
para encontrar trabajo, se vuelve entonces muy difícil para una persona nacida con Síndrome de Harry Benjamin funcionar a
cualquier nivel.
Extractos del Capítulo 5: La Infancia. Los Años
Ingeniosos.
Cada uno de nosotros es único y diferentemente experimentamos
el mismo conjunto de circunstancias. Con diferentes percepciones y memorias. Los niños experimentan la vida desde una perspectiva
muy diferente a la de los adultos. Cada uno experimenta la vida en una manera muy personal.
Carol: “Yo
soñaba que era una princesa a quién le estaba sucediendo que tenía un sueño en el que era un chico, y entonces despertaría
y sería una chica. Me volví muy confundida y asustada durante la adolescencia
cuando me dí cuenta de que no iba a ser una chica”.
Diane: “Yo me acuerdo que rezaba para que
un dia me levantara siendo una chica. Mis sentimientos me causaban mucha confusión, pero yo sabía instintivamente que eran
mis más profundos y oscuros secretos, y que nunca se lo podría decir a nadie”.
Dan: “Yo
estaba muy confundido y asustado sobre mis sentimientos cuando era niño. Yo no me sentía parte del mundo de las niñas a pesar
de que yo era una de ellas. La gente realmente me confundía cuando se refería a mí como una niña. Cuando alcancé la adolescencia,
yo sentía mucha rabia y frustracción sobre mi situación. No sabía que hacer”.
Dorothy: “No
puedo recordar no haber querido siempre ser una chica. Estaba muy asustada durante toda mi infancia por mis sentimientos y
lloraba sobre ello muy a menudo”.
Evelyn: “Puedo recordar que cuando tenia cuatro años
me vestia con ropa de chica, y a veces mi hermana me ponia los vestidos. Me encantaba. Es algo que me confunde ahora, pero
yo pienso que sentía que era una chica sólo que algo estaba realmente equivocado en mi cuerpo. No me dí cuenta de que en realidad
no era una chica hasta que tuve doce o trece años. Recuerdo haberme puesto furiosa la primera vez que eyaculé, porque eso
confirmaba que realmente era un chico.”
Sam: “Me acuerdo de incluso antes de comenzar
la escuela, que yo prefería vestir ropa como la que vestía mi padre, no como la que vestía mi madre. En los juegos a mi siempre
me gustaba asumir el rol masculino. Me gustaba fantasear de que me volvería un chico con la llegada de la pubertad, aunque
yo al mismo tiempo era consciente de las realidades”.
Eric: “Yo siempre sentía que me faltaba
algo. Nunca me sentí cómodo en las ropas de chica. Yo quería ser un chico y no entendía porque no era uno, aunque ya sabía
que era una chica. Luché muchísimo contra mi padre sobre el tema de ponerme ropas de chica. Estaba muy confundido sobre mis
sentimientos y sobre el por qué no era un chico”.
Victoria: “Recuerdo haberle dicho a
mi madre que queria crecer y ser como ella, pero ella me respondía que yo sólamente iba a crecer y terminar siendo como mi
padre. Estaba terriblemente confundida sobre el porqué no podia ser una chica. Mi madre me llamaba mariquita cuando yo expresaba
mis sentimientos. Eso me afectó mucho, al final me di cuenta de que yo no encajaba en el mundo”.
Roberta:
“Yo solía volver loca a mi madre por llamarme chico. Una vez, cuando tenia cuatro años, yo fuí al cuarto de baño mientras
mi madre se estaba dando un baño. Llevaba mi muñeca conmigo y entonces mi madre me dijo: “Mariquita, podrias por favor
dejar esa muñeca y comenzar a actuar como un pequeño chico?”, yo le dije: “yo no voy a actuar como un pequeño
chico porque yo soy una chica”. Mi madre respondió: “Tú no puedes ser una chica, porque tú no tienes ésto (apuntándome
con el dedo su vagina)”. Yo le dije entonces: “Mamá! ¿Qué le pasó al tuyo?”.
La mayoría de mis entrevistados quienes se identificaban como
heterosexuales en su preferencia sexual, estuvieron en alguna ocasión confundidos sobre su sexualidad, ellos exploraron el
mundo homosexual y descubrieron que no había lugar para ellos allí.
Podemos concluir
que el Transexualismo afecta las relaciones con la familia y los amigos, y retrasa el desarrollo social y profesional.
Extractos del Capítulo 6: La edad Adulta. Los
Ritmos de la Vida.
Muchos de mis entrevistados estuvieron luchando con el dilema
de que hacer con sus vidas mucho más tarde en la vida que otras personas jóvenes con comparables entornos educacionales.
La mayoría de ellos crecen entendiendo poco sobre su dilema interior y sintiendo una tremenda cantidad
de culpa por los sentimientos que tienen.
Muchas de las personas con Síndrome de Harry Benjamin que entrevisté,
lucharon contra sus propios sentimientos durante muchos años. Sin embargo algunos se dan cuenta de que en realidad están vivendo
tras una fachada.
El 30% de los hombres (F>M) estuvieron casados con hombres
en algún momento de sus vidas. Mientras que el 40% de las mujeres (M>F) estuvieron casadas con mujeres en algún momento.
El 35% de los hombres tenian hijos mientras que el 24% de las
mujeres tenian hijos también, fruto de esos casamientos.
Hay capa sobre capa
de complicados factores emocionales, determinantes biológicos, morales y valores sociales, y juicios que finalmente vienen
con todo junto a causar una total confusión y caos interno. Los sentimientos y las preferencias no son simplemente blanco
y negro. A lo largo de mis entrevistas me di cuenta de que estaba tratando con un tema de muchas sutiles sombras, era como
tratar de componer todas las piezas de un puzzle jigsaw, en medio de un gran banco de niebla.
El 80% de los hombres nacidos con Síndrome de Harry Benjamin se
declararon heterosexuales, el 10% homosexuales y el 10% restante inciertos acerca de su orientación sexual. Muy al contrario,
en el caso de las mujeres nacidas con Síndrome de Harry Benjamin, sólo el 52% de ellas se declararon ser heterosexuales, el
34% bisexuales, el 6% lesbianas y el 8% no estaban seguras sobre ello.
Les hice a todos una importante pregunta:
¿Supónte que
por cualquier razón tu no podrías desempeñarte sexualmente despues de la operación genital, todavía querrías tener la cirugía?
El 94% de los hombres respondieron “Sí” mientras que
el 81% de las mujeres respondieron también que “Sí” a esta cuestión. Ningún hombre respondió que “No”
y sólo una mujer respondió que “No”.
Las personas nacidas con Síndrome de Harry Benjamin experimentan
rechazo con frecuencia, y ésta puede ser una de las más destructivas experiencias que puede soportar un ser humano. Estas
personas además aguantan una forma de rechazo muy dura: Ellos son frecuentemente rechazados por la sociedad en su conjunto
y sus seres queridos. Estas son devastadoras experiencias que pueden llevar a una seria disfuncionalidad emocional. Terapeutas
cualificados pueden ser una tremenda ayuda para ayudarles a hacer frente a semejantes formas de rechazo.
La estabilidad emocional es un recurso fundamental que necesitan
las personas con Síndrome de Harry Benjamin o con un pasado de Síndrome de Harry Benjamin. Requiere determinación, prestar
mucha atención, independencia emocional, paciencia, y una abilidad de tratar con asuntos emocionales muchísimo más complicados
que los que la gente ordinaria nunca tendrán que tratar.
Las personas que afrontan el Síndrome de Harry Benjamin experimentan
un muy real, agonizante, dolor emocional, y con frecuencia sufren un impulso avasallador que resulta usualmente en conductas
compulsivas. Durante la infancia la compulsión suele tomar la forma de vestirse con las ropas del otro género, y una preocupación
rodeada de confusión y miedo. En el periodo adulto progresa en la necesidad de trasladar fantasias, impulsos y compulsiones
en la dirección de ser lo que ellos realmente son.
Sobre la autora principal:
Ms.
Stuart nació y se educó en Oakland, California. Ella enseña en escuelas locales y en una universidad cercana. Tiene cuatro
hijos, todos los cuales son ahora adultos. Aparte de su vida personal, ella comparte preocupaciones sociales hacia un mundo
de Paz. La Discapacidad y las actitudes que la sociedad muestra hacia las personas discapacitadas son asuntos que conciernen
profundamente a Ms. Stuart y esos son los temas a los que ella siempre intenta dirigirse.
Ms. Stuart ha tenido siempre
una larga preocupación sobre el planeta en que vivimos y otras formas de vida que existen aquí. Ella resume sus sentimientos
de esta manera: “Me preocupa que las sociedades -mujeres y hombres- aún no han alcanzado formas de convivir en paz y
armonía unos con otros. Este hecho se refleja en el modo en el que vemos la Tierra en la que todos vivimos. En lugar de tratar
de vivir en armonía con la naturaleza, nosotros continuamos buscando modos de forzar a la naturaleza a vivir segun nuestras
propias leyes. Nosotros debemos buscar el modo de controlar nuestra depredadora naturaleza, o simplemente no habrá vida”.
Copyright © 1991-2008, Kim Elizabeth Stuart y Charlotte Goiar.
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